Búsqueda
Avanzada
Domingo 08 de abril, 2007
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Copa Nacional Ciclismo Montaña AM-PM
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Otros formatos
nacion.com en su PDA
nacion.com en el celular
nacion.com en formato
Noticias por e-mail

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación


El comentario del Evangelio: ¡Hoy es la victoria de Cristo!



Ningún evangelista narra la resurrección en sí misma. Todos, en cambio, describen la tumba vacía en la mañana de Pascua y nos van dando noticias de las apariciones que se suceden, una tras otra.

Los hechos que contemplamos empiezan en la madrugada del domingo y nos narran la experiencia de María Magdalena y otras mujeres. Ella, sorprendida y a la vez deseosa de comunicar lo acaecido, corre presurosa para comunicar la novedad a los apóstoles.

Juan plantea, de modo comprensible, el rol del discípulo amado. Lo pone contemplando la escena de primero, aunque es Pedro el que se detiene a mirar las pruebas de lo que ha pasado una vez que llega y entra al sepulcro.

La expresión “ver y creer” que aparece en el texto de hoy, hace entender que aquello que Juan y Pedro contemplan, las características de los lienzos, las señales de una muerte clara y de una novedad de vida hasta ese momento poco entendida, dan paso a comprender una novedad: la resurrección ocurrió efectivamente como se había anunciado.

¡Es la Pascua! Es el gran salto victorioso de Cristo el que hoy celebramos. Y lo hacemos como lo ha hecho la Iglesia desde el siglo II: con un gran domingo, centro del memorial de Cristo.

Es un día para decir con don Giussani: “En ti, oh Cristo, hemos resucitado: el dolor es investido por la alegría”. Es el inicio de una Presencia que nos salva a diario, nos refresca y nos da oxígeno en medio del mundo inexpresivo que nos rodea. “Si tu no estás, oh Cristo, todo es confusión”, decía Saint-Thierry y no sabía hasta dónde sus palabras podían ser realmente probadas por la realidad.

Contemplamos un milagro impresionante. Y en esta línea Adrianne von Speyr afirmaba que “los milagros son obras de Dios, deben revelar a Dios”.

Y hoy contemplamos en la escena de la Resurrección el más grande y revelador de los milagros: la gracia de la Presencia que nos devuelve la certeza del Ser. Un don que hoy es más necesario al hombre contemporáneo de lo que él mismo está dispuesto a aceptar.

Ciertamente estamos ante algo grande. Un misterio profundo y totalmente decisivo. Una verdad que ni los chabacanos documentales de algún canal pueden siquiera atenuar mínimamente. ¡Es la Pascua!, es la piedra angular de nuestra fe y de nuestra vida. Hermanos y hermanas: ¡Felices Pascuas de Resurrección!

P. Mauricio Víquez Lizano.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Caja de Cambios
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta