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Correa se juega en un plebiscito el futuro del socialismo en Ecuador

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Ecuatorianos a favor de la Constituyente
(AFP)

QUITO (AFP) - Con apenas tres meses en el poder, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, se jugará en ocho días la suerte de su revolución socialista en un plebiscito constituyente que dejó en el camino a la oposición, y de cuyo resultado también dependerá su permanencia en el cargo.

El mandatario definirá en las urnas su futuro y el del proyecto que impulsa a espaldas del desprestigiado Congreso -diezmado por una pugna de poderes-, y con el irrestricto apoyo de su aliado el presidente venezolano, Hugo Chávez.

De triunfar la consulta para una Constituyente -como proyectan los sondeos-, Correa capitalizará su principal oferta de campaña y recargará el tanque de oxígeno para la segunda prueba: la consolidación de una mayoría asambleísta.

El mandatario necesitará reunir el domingo próximo al menos dos millones de votos -de un potencial de cuatro millones- para instalar una Constituyente de plenos poderes que podría incluso disolver el Congreso.

Con una popularidad récord del 70%, Correa está seguro de un triunfo y desde ahora amenaza con "irse para su casa" si no logra el control de la Asamblea, la segunda que se convoca en nueve años para transformar la Constitución del país más inestable de la región con ocho presidentes en una década.

Al igual que Chávez en Venezuela, el economista de izquierda promete un "socialismo del siglo XXI" que demanda un cambio de Carta Magna a través de una Constituyente, una fórmula por la que también optó el gobierno boliviano de Evo Morales.

Las coincidencias han sido aprovechadas por la oposición política y empresarial para fomentar su campaña por el No, advirtiendo sobre la suerte que le espera a Ecuador si Correa impone la receta de la nueva izquierda: concentración de poderes y estatización de la economía.

Sin embargo, Correa ha esquivado los cuestionamientos con la misma agilidad con la que descabezó a sus opositores en el Congreso, dándose el lujo de gobernar sin oposición en el último mes gracias a una pugna de poderes motivada por su plan de reforma.

Correa desvió a su favor los errores y el desprestigio de los partidos de centro y de derecha, que intentaron bloquear la consulta con argucias jurídicas que también fueron utilizadas por la corte electoral para destituir a 57 diputados que conformaban la mayoría de oposición.

Apartándose de la controversia, Correa promovió a sus anchas la consulta al tiempo que anuló a la oposición, disponiendo que la fuerza pública evitara el ingreso de los sancionados al Congreso con el argumento de que debía hacer respetar el fallo del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

De esa forma, Correa se someterá nuevamente a las urnas con el viento a su favor apenas cinco meses después de haber vencido al derechista Alvaro Noboa en segunda vuelta.

El mandatario, de 44 años, cuenta con una aceptación récord que espera volcar sobre las urnas apoyado en una temprana gestión en la que ha favorecido a los pobres, criticado severamente a los ricos y alineado con los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela.

Simultáneamente, ha promovido el plebiscito del domingo con un particular estilo: saliendo al balcón presidencial a agradecer a las miles de los obreros, campesinos, indígenas, negros que lo visitan casi a diario para manifestarle su respaldo.

Desde allí ha fustigado sin clemencia a los opositores y a la que juzga como "prensa corrupta", y advirtiendo que la suerte de su gobierno dependerá del resultado del domingo.

© 2007 AFP


- Información provista por la agencia AFP. Cualquier imprecisión en estos cables proviene directamente de la agencia de noticias AFP. Si desea que nacion.com envíe todos los días información de última hora a su correo electrónico, vea los detalles en el servicio de envío de noticias por email.

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