 Hirokauza Ota
(AFP)
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ASUNCION (AFP) -
Los allegados del japonés Hirokazu Ota, líder de la secta Moon en Paraguay, secuestrado hace seis días por una banda de delincuentes, esperan una prueba de vida para pagar el rescate reclamado por sus captores, informó la policía.
"El problema es que no tenemos la prueba de vida. En esas condiciones se hace difícil la situación", dijo el sábado un portavoz policial consultado por la AFP que prefirió el anonimato.
"La investigación está paralizada desde el miércoles cuando se comunicaron por última vez", precisó.
La falta de contacto elevó la incertidumbre sobre el destino de Ota, su secretaria Sawako Takayama (o Sawako Tamaguchi) y una pareja de paraguayos también cautiva, el oficial de policía Rafael Balmori y su novia Olegaria Jimenez.
Una dotación completa de fuerzas de élite de la policía está concentrada en la triple frontera (la zona limítrofe con Brasil y Argentina), a 330 km al este de Asunción, a partir de que algunos indicadores señalan que la banda se encuentra en esa zona, según explicó el portavoz policial Néstor Méndez.
Los investigadores se basan en el cuadrante de llamadas de celulares utilizados por la organización criminal desde que se produjo el secuestro.
Méndez señaló que la falta de comunicación es típica en esta etapa de plagio teniendo en cuenta que los criminales buscan de esa forma extorsionar a los desesperados allegados de las víctimas para que en el próximo contacto se allanen a pagar el rescate por la suma que se pida.
La última suma reclamada oficialmente asciende a 500.000 dólares.
El portavoz policial dijo descartar de momento la existencia de víctimas fatales del plagio a pesar de las versiones propaladas por familiares del policía Balmori quienes dijeron creer que ya fue asesinado.
Domingo Balmori, hermano del uniformado capturado por ser testigo casual del secuestro, dijo que este dejó abierto el celular y que antes de perder contacto se escucharon voces amenazantes de que sería eliminado.
Ni siquiera se pudo confirmar si las víctimas están juntas o si las separaron.
Entre el Jueves y el Viernes Santo, la Policía intensificó los controles ruteros, especialmente el trayecto que une Ciudad del Este, en la triple frontera, con Asunción.
Los responsables de la pesquisa creen que los plagiadores pudieron haber aprovechado el incesante tráfico de vehículos tradicional de estos Días Santos para cambiarse a un lugar más seguro.
El comisario Méndez, subcomandante de la Policía dijo que su personal se ha limitado a efectuar trabajos de inteligencia para no entorpecer las negociaciones.
Los investigadores cuentan con una nómina de sospechosos que apuntan en general a ex policías altamente entrenados que fueron dados de baja en los últimos años por comisión de delitos en el ejercicio de sus funciones.
Los ex uniformados podrían estar en contacto con miembros activos de los agentes del orden.
Los autores del secuestro se vistieron con ropas de camuflaje antes de interceptar el domingo 1 de abril el vehículo del japonés Ota en el km 185 de la ruta 7, la más concurrida del país.
Funcionarios del consulado de Japón siguen de cerca la búsqueda de los plagiados y sus representantes concurren a diario a la Oficina de Antisecuestro.
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