 Escena de caos en aeropuerto de Brasil
(AFP)
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BRASILIA (AFP) -
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, abrió el lunes una serie de reuniones con la promesa de solucionar la crisis de la aviación brasileña, que enfrenta a civiles y militares por el control del tráfico aéreo.
Lula criticó a los controladores aéreos que emprendieron el viernes una huelga que llevó al cierre de los aeropuertos brasileños, provocando retrasos que todavía este lunes no habían sido totalmente subsanados.
"Considero muy grave lo que ocurrió y considero que fue una irresponsabilidad de personas (controladores) con funciones esenciales, que están lidiando con miles de pasajeros", dijo Lula en su programa semanal de radio.
Lula llamó el lunes a reuniones al comandante de la Aeronáutica, Saito Juniti, y al ministro de Defensa, Waldir Pires. El compromiso del gobierno es presentar una solución al caos aéreo el martes.
El presidente anunció "una solución definitiva" para los problemas aéreos que se arrastran por más de seis meses, desde que en setiembre el accidente de un avión de la aerolínea Gol resultó en la muerte de sus 154 ocupantes. La tragedia deflagró las protestas de los controladores aéreos en reclamo de mejoras laborales y de seguridad, y que exigieron dejar de estar subordinados a la Aeronáutica.
Para reforzar sus demandas, los controladores realizaron desde entonces varias protestas, especialmente el trabajo a reglamento lo cual provocó jornadas con largas colas en los aeropuertos, esperas interminables y un sinfin de vuelos cancelados. El sindicato de los Controladores emitió una nota el lunes asegurando que no harán movilizaciones en el feriado de semana santa.
Como telón de fondo de la crisis está un diferendo entre civiles y militares por el control aeronáutico, actualmente en manos de la Fuerza Aérea, que supervisa el trabajo de los controladores, en su mayoría sargentos militares.
Por orden directa de Lula, el gobierno aceptó el viernes negociar con los amotinados controladores, quebrando una orden del comando de la aeronáutica que había ordenado sancionar a 18 de ellos por paralizar los vuelos en el país.
El gobierno, que aceptó las exigencias de los controladores de revisar salarios y discutir la desmilitarización, ha sido fuertemente criticado por lo que se considera un precedente al interferir en la jerarquía militar.
"El alto Comando de la Aeronáutica, ante la gravedad de la actitud adoptada por los controladores, destaca la importancia de la manutención de los principios de la jerarquía y la disciplina", señala el comunicado de la aeronáutica divulgado el sábado.
La procuradoría de la Justicia Militar en Brasilia anunció que pedirá la apertura de una investigación militar, para definir si los controladores rebelados rompieron la jerarquía militar (que les prohibía de hacer huelga) y del código militar, y advirtió que de confirmarse, enfrentarán juicio militar, aunque su control pase a manos civiles, confirmó la asesoría del organismo a la AFP.
Lula enfrentará también problemas en el ámbito político por la crisis de la aviación, ya que la oposición anunció que volverá a pedir la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigación del tema.
Paralelamente, las aerolíneas amenazan con pedir indemnizaciones al gobierno por cerca de 50 millones de dólares que consideran que han perdido con la crisis.
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