 Presidente de Bolivia Evo Morales
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
Con una serie de cambios políticos propuestos a sus ministros, el presidente izquierdista Evo Morales ha puesto en marcha una operación política que apunta a su reelección en Bolivia para 2008 o 2009, estiman analistas locales y advierte la oposición conservadora el lunes.
Luego de reunir el domingo a sus ministros en una casa de campo en las afueras de La Paz, Morales intimó a sus colaboradores viajar por todo el país para aplicar con mayor intensidad sus políticas de cambio.
El gobernante pidió al gabinete profundizar su "revolución democrática y cultural" para superar el mal momento que le ha reportado una retahíla de acusaciones de corrupción en su administración que ha puesto tras rejas por lo menos tres funcionarios de mando medio del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).
Parte de sus medidas anunciadas le valieron críticas y advertencias por considerarse que tienen una clara intención de hacerse reelegir, en particular la promoción del voto desde los 16 años y la decisión de permitir a autoridades electas en los 327 municipios la contratación de obras de infraestructura sin "subasta pública" por debajo de 20.000 dólares.
"En el MAS está claro que lo que se pretende es una nueva elección de Evo Morales" bajo la cobertura de una nueva Constitución (que debe ser redactada y entregada en agosto que viene por una Asamblea Constituyente), afirmó el profesor de politología Marcelo Varnoux.
"Por supuesto que están en campaña. Creo que hay un plan que es lo más parecido, por no decir calcado, al proceso venezolano", dijo su colega Ximena Costa.
En las apariciones públicas de Morales "se transmite una exaltación de su imagen y da la sensación de que estuviera en una especie de fase electoral", reflexionó por otra parte el politólogo Antonio de Chazal.
La agrupación Podemos, principal fuerza de oposición del ex presidente conservador Jorge Quiroga, advirtió que "lo que quieren (en el gobierno) es cumplir una gestión y de ahí lanzar una reelección y eso, definitivamente, (es) una clara intención de seguir los mismos pasos de Hugo Chávez, de perpetuarse en el poder".
A falta de más de tres años y medio para que Morales cumpla con su mandato, el propio Quiroga pidió al presidente renunciar a su investidura para habilitarse como candidato desde el llano.
"Que la competencia se dé sin abusar desde el erario público", demandó, en momentos en que la convocatoria a una nueva elección es simple especulación, por ser la Asamblea Constituyente la que valide el proceso en la nueva Constitución.
En tal contexto, el Colegio de Politología de La Paz señaló el riesgo de que un nuevo proceso electoral, el tercero desde diciembre de 2005, debilite el sistema democrático en Bolivia.
El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Sacha Llorenti, desvirtuó la críticas opositoras y los pronósticos de los observadores.
"El problema es que la oposición está en una campaña política. Hemos tenido una reunión larga (el domingo) en la que se ha analizado la situación del proceso de la revolución democrática y cultural. Ha partir de esta reunión se han tomado determinaciones para continuar profundizando este proceso revolucionario", señaló.
Más cercano a las deducciones de analistas y opositores, el vicepresidente del MAS, Gerardo García, expresó que a Morales "lo queremos como presidente 50 años o quizás mucho más".
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