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Natación Descalificación del relevo de EE. UU. evitó que añadiera una octava corona DIEGO A. SANTOS AP MELBOURNE. Michael Phelps emuló ayer el hito más sagrado de la natación al conquistar su sétima medalla de oro en el campeonato mundial, estableciendo de paso su quinta plusmarca de la justa. El estadounidense de 21 años pulverizó su propio récord en los 400 combinado por 2.04 segundos y quedó como el más laureado en la historia de los mundiales. “Mi carrera de hoy (ayer) fue pura adrenalina”, afirmó Phelps. Con esta actuación igualó a su compatriota Mark Spitz como los únicos nadadores en adjudicarse semejante cantidad de preseas doradas en una competencia internacional de alto nivel. La proeza de Spitz se produjo en el escenario más importante, los Juegos Olímpicos. Gracias a la histórica actuación de Phelps, Estados Unidos se proclamó campeón del mundial con 20 títulos.
Phelps se propone ahora igualar el récord o superarlo en Pekín, sede el año entrante de la próxima Olimpiada. Se despidió del mundial de Melbourne con una exhibición en los 400 combinado, en los que arrasó a sus rivales sin piedad. Y eso que no se sentía bien. “No me sentí nada bien esta mañana, no dormí bien, no estaba bien antes de la competencia y tampoco estaba bien justo antes de saltar”, indicó. Con tiempo de 4:06.22 minutos, Phelps aniquiló el récord que impuso en la Olimpiada de Atenas 2004. Su compatriota Ryal Lochte fue plata con marca de 4:09.74 y el italiano Luca Marin (4:09.88) bronce. “Su actuación en Melbourne ha sido la mejor actuación de un nadador en toda la historia”, dijo Mark Schubert, el director de entrenadores del equipo estadounidense. Memorable. En el último día de competencia, el público rugió en los últimos 50 metros, consciente de estar viviendo un día memorable en la historia del deporte. “Recuerdo que cuando saqué la cabeza para respirar y escuché al público, pensé que podía estar por debajo del récord mundial”, dijo Phelps en rueda de prensa. “Michael es súper humano”, dijo su compañera de equipo Katie Hoff, quien a su vez cuajó una magnífica carrera. Con una serie de actuaciones prodigiosas desde el domingo pasado, en las que rompió cuatro plusmarcas mundiales y una con el equipo de relevos, Phelps confirmó en Melbourne que es el mejor nadador de la historia y ya empiezan a sonar los ecos de lo que puede hacer en Pekín 2008. “Aún no está en la cumbre de lo que puede hacer”, agregó Hoff. Antes de la justa, el australiano Ian Thorpe y Phelps eran los únicos nadadores que habían ganado seis oros en un mundial. Ahora el estadounidense está solo. Tras la disputa de 15 jornadas, Estados Unidos capitaneó el cuadro de medallas con un botín de 40 (21-14-5), Rusia quedó segunda con 24 (11-6-7) y Australia fue tercera con 26 (9-7-10).
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