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Sala de Redacción Papa pide que "se dé espacio" a Dios en mundo y recuerda el 11-S EFE Altoetting (Alemania). En su viaje por los lugares de su infancia y juventud, Benedicto XVI visitó hoy Altoetting, conocida como el "corazón religioso" de Baviera, donde pidió a los hombres que "den espacio en el mundo" a Dios y se recordaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Ante unas 70.000 personas reunidas en la plaza del santuario de Altoetting, el más famoso de Alemania y Europa central, el Papa dijo que "donde Dios es grande, el hombre no se empequeñece, sino que se vuelve también grande".
"Engrandecer a Dios significa darle espacio en el mundo, en la propia vida, dejarlo entrar en nuestro tiempo y en nuestras acciones. Esta es la esencia más profunda de la verdadera plegaria. Donde Dios es grande, el hombre no se empequeñece, sino que también se vuelve grande y luminoso", afirmó el Obispo de Roma. El Papa pronunció estas palabras un día después de denunciar en Munich que en Occidente se desprecia a Dios y que despreciar lo sagrado se considera un derecho de libertad, pero que ese tipo de tolerancia no es la que esperan los pueblos, "ya que tolerancia -dijo- significa respetar aquello que para otros es sagrado". El recuerdo de los atentados del 11 de septiembre también estuvo presente en la misa. En el momento de las plegarias, uno de los fieles dijo: "cinco años después del ataque terrorista al World Trade Center de Nueva York, nosotros rezamos por la paz en el mundo". Benedicto XVI se siente muy ligado a Altoetting, distante 20 kilómetros de Marktl am Inn, la pequeña localidad donde nació el 16 de abril de 1927. La familia Ratzinger visitaba con frecuencia el santuario y el propio Papa dijo en una ocasión que tuvo la suerte de nacer cerca de Altoetting y visitarlo regularmente, en especial la capilla de las Gracias (Gnadenkapelle), donde se venera a la Virgen Negra, una pequeña talla de madera de tilo, conocida con ese nombre por su ennegrecimiento debido al paso del tiempo y al humo que las miles de velas que durante siglos le pusieron los fieles. La estatua de la Virgen es de 1330 y el santuario, visitado anualmente por más de un millón de persona, es famoso por dos apariciones de la Virgen en 1489. En la pequeña capilla se exponen más de dos mil ex votos y se guardan en una urna de plata los corazones de todos los reyes de Baviera. Ratzinger lo primero que hizo a su llegada hoy a Altoetting fue postrarse ante los pies de la Virgen. Emocionado, rezó durante varios minutos. Después, en procesión se dirigió hasta al altar levantado en la plaza, donde ofició la misa. Concelebró con él su hermano mayor, Georg, de 82 años, además de cardenales y obispos de la zona. Los dos hermanos se saludaron brevemente. Era la primera vez que se veían en estos días de este segundo viaje del pontífice por Alemania. El próximo miércoles Benedicto XVI lo pasará con su hermano, en una jornada totalmente familiar, que concluirá con una visita del Papa a la tumba de sus padres y hermanas, enterrados en el cementerio de Ratisbona, donde vive Georg. Tras la misa, el Papa, que dijo sentirse verdaderamente en su casa, presidió una procesión con la estatua de la Virgen por la plaza del templo hasta la nueva capilla del Santuario, que bendijo. Antes de trasladarse a su pueblo, uno de los momentos más emotivos de este viaje del recuerdo, Benedicto XVI visitará la basílica de Santa Ana, donde celebrarás las Vísperas con religiosos y seminaristas. Este es el primer viaje papal sin el hasta ahora portavoz, el español Joaquín Navarro Valls. El nuevo portavoz, el jesuita Federico Lombardi, expresó la satisfacción de la Santa Sede por la acogida que Munich brindó al Papa. "Munich es una ciudad de tradición liberal, con fuerte presencia evangélica, muy diferente a las zonas rurales bávaras, por lo que no se daba por descontada una acogida tan cordial como la recibida", precisó Lombardi, que añadió que el Papa estaba "muy contento" y "satisfecho" por el desarrollo del viaje. Lombardi también subrayó que los fuertes sentimientos del Papa por Alemania están dando "una gran intensidad" al viaje y que esa fuerte intensidad es otra "señal" de la continuidad de este papado con el de Juan Pablo II, en referencia al gran amor patrio que sentía el Papa Wojtyla. En su discurso de este domingo en Munich, el Papa afirmó que los pueblos de Asia y Africa no consideran al cristianismo una amenaza para su identidad y que la verdadera amenaza la ven "en el desprecio de Dios y en cinismo que considera el desprecio de lo sagrado un derecho de libertad". Algunos medios internacionales interpretaron esas palabras como una alusión al Islam y a las caricaturas sobre Mahoma. Lombardi dijo que el discurso del Papa era mucho "más amplio", que no era una referencia a algo concreto, sino una advertencia sobre la secularización cada vez más extendida en Occidente.
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