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Cartas a la columna



Pura indiferencia

DRAMA SOCIAL

La rutina y la prisa nos impiden viajar al interior del ser humano, por lo que, al caminar por nuestra congestionada ciudad capital, pasamos por alto muchas de sus escenas cotidianas, como la de niños o ancianos que piden un bocado, o bien la estampida de un muchacho que robó una cadena, unos aretes, un teléfono celular…

¿Nos volvimos ajenos a esta realidad o simplemente procuramos ignorarla, cada quien dentro de su propia burbuja? En vez de recurrir a las soluciones, tendemos a quedarnos en la teoría, justificando con ello el signo de los tiempos y anteponiendo a esta cruda verdad, la indiferencia como escudo.

Marianela García Solís

San José

En casa ajena

El cardenal Rodríguez Maradiaga, de la República de Honduras, cuyo Gobierno inteligentemente aprobó el TLC, vino a nuestra patria a despotricar en contra del TLC. Creo que podríamos aplicarle la expresión popular “Candil de la calle, oscuridad en la casa”.

Fernando Montes de Oca Hutt

Río Oro, Santa Ana

Honra y vergüenza

En La Nación del 7 de agosto se publicó un artículo en primera página donde se menciona que los estudiantes ven ahora la recolección de café como una actividad que causa vergüenza. Entonces quiere decir que robar, estafar y falsificar firmas sí “honra”. ¡Cómo cambian los tiempos! En la década de 1940, a las alumnas de la Escuela Vitalia Madrigal nos mandaban a coger café e íbamos felices porque cambiábamos de ambiente y pasábamos el tiempo agradablemente. ¡Cómo cambió la moral en tan pocos años!

Floria Borges S. de Delcore

San José

Acoso sexual

En una sociedad machista, las mujeres siempre hemos llevado las de perder. Enfrentarse al poder no es fácil. Por eso mismo, es digna de reconocimiento la valiente funcionaria legislativa que denunció lo que tantas otras han sufrido en silencio. Igualmente, cabe destacar al diputado Fernando Sánchez, que prefirió ser un caballero a un simple político. Sus actitudes nos llenan de valor y esperanza para luchar en favor de nuestra igualdad. ¡Adelante!

Lena Santamaría Herrera

Ciudad Neily

San Lucas

Es lamentable el abandono de la isla de San Lucas, cuando otrora daba gusto ver a los reos trabajando la tierra, cuidando animales y fabricando artesanías para su subsistencia. Dado que los periodistas muestran mayor visión que algunos gobernantes, sería importante que promuevan la reapertura del centro penitenciario en la isla, pues las cárceles carecen de espacio y hoy a los presos les dan comida, dormida, televisión y otras comodidades que muchos campesinos que trabajan de sol a sol no tienen.

Efraín Solís Ureña

San José

Doble moral

Como padre de familia, miro con asombro la existencia de una doble moral en nuestra sociedad. Por un lado, se emite fuerte publicidad contra la prostitución infantil y la pornografía en todas sus formas (nocivas de por sí), mientras que por otro lado hay tremendo bombardeo de concursos de pasarela con ropa íntima minúscula, “el cuerpazo de la semana” y publicaciones donde poco falta para el desnudo total. ¿Entonces? ¡Qué hipocresía! Seamos coherentes, si no ¿con qué cara pediremos cuentas a nuestros hijos?

Douglas Iván Rivera Rodríguez

San José

Publicidad agresiva

Una bebida gaseosa recurre a un animal lleno de babas espesas para su publicidad. ¿No hallaron imágenes más agradables para un producto destinado a la ingestión por personas? ¿Será que quieren decirnos decirnos que esas bebidas son más apropiadas para esos bichos?

Jorge Valdelomar Zúñiga

La Aurora, Heredia

Vida sana

Hay que reconocer a la revista Dietas el artículo “5 pasos hacia el vegetarianismo”. Ya es hora de que se promueva un estilo de vida sano, sin meter miedo a la gente. Bien demostrado está que la carne no es la única proteína de calidad, aparte de que está cargada de oxidantes que nos ponen en riesgo de cáncer. La dieta vegetariana está cargada de nutrientes protectores, mientras que la cárnica lo está de calorías.

Marcelo Galli Taylor

San José

Vivir la consagración

El acto público de consagración del país al Corazón de Jesús ha de entenderse como una toma de conciencia de que, como bautizados, ya somos consagrados al Señor. Bautizar es bañar y es consagrar. ¿De qué puede servir, en la práctica, una masiva consagración sin que cada uno de los habitantes de la nación –en su mayoría cristianos– viva su radical pertenencia a Cristo? “Ya vivamos, ya muramos, del Señor somos” (Romanos 14,8) es una realidad ontológica, pero hay que vivirla o, al menos, esforzarse por vivirla. El acto de consagración dura minutos y cuesta poco. El vivir esa consagración dura toda la vida y cuesta lo suyo. Y supone un cambio para bien de los habitantes de un país consagrado. ¿Se dará? Ojalá que sí. En caso contrario, ¿para qué la consagración?

Juan Luis Mendoza, presbítero

Templo votivo al Sagrado Corazón, barrio Francisco Peralta, San José

Tradición perdida

Las mascaradas de Barva, Heredia, propician la proliferación de plagas y moscas, malos olores y gusanos entre las vejigas que los payasos dejan tiradas en las calles de la ciudad. No nos engañemos, las mascaradas dejaron de ser una tradición para convertirse en un problema para el pueblo barveño, por la repartición de licor, la pérdida de valores en nuestra juventud y agresión física y psicológica a los transeúntes.

Celia Acosta Campos

Barva, Heredia

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