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Tercera edad

La sabiduría del adulto mayor crece constantemente y debemos aprender de ella

Jorge Woodbridge
jorgewg@racsa.co.cr


Muchas veces los derechos de la población adulta son cruelmente pisoteados en nuestras sociedades por aquellos que –lamentablemente– no guardan ningún tipo de consideración a la dignidad de estas personas. Sin duda alguna, el camino trazado por el adulto mayor implica naturalmente una disminución de sus fuerzas, pero su sabiduría es cada vez más grande y debemos aprender de ella siempre y en cada momento. Decía la experimentada actriz cinematográfica Ingrid Bergman que “envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y más serena”. Definitivamente en la juventud aprendemos y en la vejez entendemos.

Gracias al acelerado desarrollo de la ciencia médica y a una tasa de natalidad decreciente, para el año 2050 se estima que la población mayor en Costa Rica representará el 26% del total de los habitantes. Situación que nos obliga a repensar seriamente el impacto y la importancia de esta creciente e influyente población en nuestro país. Esto nos exige formular políticas públicas que garanticen una vida digna con igualdad de oportunidades, accesibilidad social y un mayor acceso tecnológico.

El nuevo reto. Por ello, Costa Rica debe prepararse a este nuevo escenario con nuevos talleres, cursos, programas de televisión, revistas, gimnasios, sistemas de crédito, restaurantes, planes de pensiones y nuevos productos para una población adulta mayor cada vez más creciente.

En el plano económico, es importante que como sociedad incluyamos en el debate de la agenda nacional las dificultades más importantes –a largo plazo– que se derivan del envejecimiento y el cambio social de la nueva Costa Rica. Tenemos que proponer una combinación de elementos públicos y privados para “diversificar” los sistemas de pensiones y evitar su colapso.

Las transferencias actuales y los privilegios pondrán en peligro los sistemas de pensiones y el impacto en el déficit presupuestario. El crecimiento del sector informal, que se duplicó en los últimos 10 años, aumentará el riesgo de una mayor desprotección en la vejez. De aquí la importancia de hacer crecer la economía formal, fomentar el ahorro para el retiro y desarrollarnos como un país socialmente incluyente.

Responsabilidad. Por otra parte, la solidaridad social nos obliga con este grupo de personas que comparten nuestra historia a respetar sus derechos. Con un Estado Social que les garantice la atención médica, un nivel de vida adecuado, mayor participación en asuntos comunales, así como el respeto y la consideración que merecen como seres humanos.

Más infraestructura especializada, un nuevo enfoque educativo, cuidados a domicilio, albergues, clubes, cursos especiales, así como otras comodidades y nuevas actividades físicas serán necesarios a corto plazo para ir dando el mejor ejemplo de solidaridad para con los adultos mayores.

Podría pensarse que este proyecto social implica también una mayor inversión estatal, pero no podemos permitir que se pierda la alegría y la ilusión con el avance de la edad de los costarricenses. La tercera edad, lejos de significar una acepción peyorativa, constituye un valioso tiempo de promesas y esperanzas. También es tiempo de reencuentro, de verdad y de exámenes de conciencia. Démosles a los adultos mayores su encanto y oportunidad de una vida plena. No olvidemos –sobre todo la juventud– que a ellos debemos el cariño, el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, la entrega y el amor que dieron afanosamente para la construcción de una Costa Rica próspera , pujante y solidaria.

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