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Beisbol La Russa destaca que sus jugadores tuvieron la ambición para lograr el cetro Julián Castillo EFE San Luis, Misuri. Muy pocos podían imaginarse, tal vez solo los propios jugadores, que el mismo equipo de los Cardenales que disputó las dos últimas semanas de la temporada regular iba a convertirse en octubre en el nuevo campeón de la Serie Mundial. La gran pregunta que ahora todo el mundo se hace es qué fue lo que cambió tan radicalmente en el juego de los Cardenales y la respuesta la dio el legendario manejador del equipo, Tony La Russa, cuando dijo que “el espíritu ganador de jugadores que no tenían en su poder el anillo de campeones”. Una vez más el “Espíritu de San Luis”, el equipo que había ganado nueve títulos de la Serie Mundial, volvió a surgir y se olvidaron de las derrotas que sufrieron en los Clásicos de Otoño de 1985 y 1987. Sin embargo, la imagen que dieron los Cardenales en la recta final de la temporada regular fue la de un equipo sin capacidad para ganar y reaccionar ante la presión de luchar por el título de la División Central de la Liga Nacional y al final solo con la ayuda de los Bravos de Atlanta, que vencieron a los Astros en dos partidos claves, les salvó. Los Cardenales, que estuvieron a punto de protagonizar el mayor hundimiento en la historia de las Grandes Ligas, habían llegado de nuevo a la competición de octubre, pero como el peor equipo y para irse a disputar la serie de división ante los Padres de San Diego, que salían con la ventaja de campo y como claros favoritos al triunfo. Los expertos comenzaron a equivocarse, los Cardenales con un gran pitcheo encabezado por Carpenter, Suppan y Weaver volvieron a eliminar a los Padres por 3-1. La mejoría y triunfo conseguido ante los Padres no les sirvió para convencer a los escépticos del resurgir de los Cardenales y de nuevo lo dieron como perdedores por el banderín de la Liga Nacional ante los Mets, el equipo con la mejor marca de la temporada regular. Pero los pronósticos tampoco se cumplieron porque los Cardenales supieron reaccionar en los momentos decisivos y se impusieron en el sétimo y decisivo partido. Los Cardenales siguieron con la humildad de los que no son favoritos y se limitaban a decir que la concentración y salir a hacer bien las cosas era la clave de los triunfos. La respuesta era la correcta, los Cardenales no tenían presión salieron a jugar cada partido a hacer bien las cosas sencillas y con consistencia y ahí estuvo la diferencia que los llevó a disputar la decimosexta Serie Mundial de su historia. Los Cardenales aceptaron de nuevo el reto ante los sorprendentes Tigres, y salieron con la humildad de no ser los favoritos, pero más mentalizados que nunca, siguieron destrozando los pronósticos.
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