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Despenalización del aborto en Costa Rica Lic. Pedro Beirute Especialista en Derecho Familia Tomando en consideración la equidad de género y el principio de igualdad jurídica que debe regir entre hombres y mujeres en nuestro país, despenalizar aún más el aborto en nuestro sistema legal provocará, sin lugar a dudas, la mayor afrenta al principio constitucional de que la vida humana es inviolable y pondrá en franca desventaja el principio que protege el interés superior de todos los niños y niñas, quienes se reputan nacidos para todo lo que les favorezca desde 300 días antes de su alumbramiento, valga decir, desde el momento mismo en que son concebidos. En este tema, entonces, debemos analizar y debatir públicamente, por qué no, cuál derecho debe protegerse primariamente, si el de la madre a abortar o el de su hijo o hija a nacer. En Costa Rica, el tema ya fue objeto de debate, lo cual no significa que no se pueda volver a debatir al respecto. Y se concluyó en nuestro Código Penal, que el aborto es penado legalmente, salvo si se trata de un aborto terapéutico. En otros países, como Colombia, no fue sino hasta mayo del año presente que se logró despenalizar dicha conducta y se estableció que abortar un hijo no era delito en caso de violación, riesgo para la salud de la madre y malformaciones del bebé incompatibles con la vida. Desde luego que el aborto es un tema de salud. Pero de quién, del niño por nacer o de su madre? Para las feministas radicales o de posición extrema, lo que más importa es la salud de la madre. Y tienen razón cuando se trata de una violación o bien cuando parir a su hijo representa para ellas un riesgo en su salud física o emocional. En estos casos, los galenos deberán respetar primariamente la vida de la madre. Para otras menos radicales, aún y cuando la salud de la madre no corra peligro, si existen malformaciones en el feto o niño o niña por nacer, también se justifica el aborto. El artículo 121 del Código Penal permite el aborto terapéutico cuando peligra la vida de la madre. Pero el peligro se refiere a su salud física, es decir, si mantener su embarazo y dar a luz significa su posible muerte. El tema de salud emocional deberá volverse a debatir. Igualdad jurídica. Volviendo a los principios de igualdad jurídica entre hombres y mujeres, de equidad de género y de la dignidad humana que deben regir nuestras vidas, muchos querrán debatir nuevamente sobre la posibilidad de extender el aborto a casos dramáticos como pueden ser la violación de la mujer en donde su salud emocional podría verse afectada causándole muchos traumas futuros, peor no haber tenido responsabilidad en el embarazo. Sin embargo, primeramente debemos analizar la posibilidad, respetando el principio de que la vida humana es inviolable, de que esa madre reciba toda la asistencia psicosocial y psiquiátrica posible para que pueda dar en adopción a su hijo por nacer, a familias necesitadas de ello, con lo cual respetaríamos la vida del bebé y entenderíamos el drama que ha vivido la madre por haber sido violada. Sin embargo, es la madre quien tendrá la “última” palabra y nadie tiene el derecho de cuestionarla pues solo ella sabe lo que se sufre en estos lamentables casos. En cuanto a las “malformaciones” en el niño o niña por nacer, que son incompatibles con una vida digna, lo que justificaría un aborto, es un tema muy delicado. Debido a los avances tecnológicos, es muy probable que un equipo médico pueda vaticinar que debido a esas malformaciones el niño morirá durante o luego del parto. Pero también debido a esos avances en la medicina, muy probablemente quedará la duda científica y desde luego la espiritual, (entiéndase milagro) de si posterior al parto, en aquellos casos donde no muera el bebé, habría existido “cura” para ese niño vaticinado a morir. Y desde luego permitiendo el aborto del mismo, no tendríamos la posibilidad de averiguarlo. Entiendo perfectamente la posición de aquellas mujeres que desean abortar cuando han sido violadas, pero podrían darse la oportunidad de no hacerlo y dar en adopción a su hijo por nacer. Son ellas las que van a decidir. Las entiendo también cuando su vida misma corre peligro de muerte por complicaciones del embarazo. Me queda la duda de si debe permitirse cuando el nacituro esté malformado y las malformaciones puedan provocar eventualmente su muerte. Pienso que el debate debe ser más científico que legal. En lo que si no tengo duda es en la oposición férrea que los costarricenses deben dar si de lo que se trata es de permitir cualquier tipo de aborto, amparados a la cansada y trillada “libertad sexual” que hombres y mujeres tienen. Porque, se los aseguro, por ahí anda la cosa.
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