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Noticias Sucesos:

Foto Principal: 1387001
Sonia Cordero dijo que tras el secuestro supo cuánto los quieren en Río Jiménez.
Gabriela Gätjens para LN
Sonia Cordero, secuestrada en Guácimo

Mujer secuestrada en Guácimo: ‘Me sentí al borde de la muerte’

A la mujer la liberaron tras decir que le dolía la pierna y el brazo derecho
Niña afirma que ese viernes observó a su madre ‘muy pálida’

Gabriela Gätjens C.

Corresponsal

Río Jiménez, Guácimo. “Se siente uno al borde de la muerte en una situación de esas...”.

Así comenzó a narrar Sonia Cordero Delgado los momentos que pasó después de que el miércoles 4 de octubre cuatro individuos la secuestraron junto a su hija Mónica Ugalde Cordero, de 7 años.

Aunque a Cordero la liberaron el sábado en la madrugada, su hija permaneció retenida hasta la noche del lunes cuando agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) la pusieron en libertad.

Conocidos

“Al llegar a la casa nos metieron en el cuarto y me preguntaron por los medicamentos, porque ellos me conocían y sabían que yo estaba en tratamiento, pero yo les dije que son medicinas muy fuertes y no en cualquier parte las iban a encontrar.

“Realmente mi niña se portó muy valiente. A ella le llevaron el televisor, pero cuando empezaban las noticias se lo quitaban. Además le dieron una bola, pero ella no la usó porque estaba sucia.

Sonia Cordero

Víctima desecuestro

Fuera de la TV

Los secuestradores no permitían a las mujeres que observaran los noticiarios de televisión

“Gracias a Dios lo superamos y hoy estamos aquí juntas. Era una gran angustia porque ellos me dijeron que si hablaba ya sabía lo que le pasaba a la chiquilla”, dijo.

Sonia Cordero accedió a hablar con La Nación en su casa en Río Jiménez. Durante la entrevista la acompañó su hija, quien ocasionalmente la interrumpía para ayudarla con las respuestas.

Sorpresivo. “El día que nos secuestraron estábamos sentadas en la cama haciendo collares con una tía de Mónica.

“Me asomé por la ventana porque vi que llegó alguien. No me pareció extraño porque a nosotros nos visitan muchas personas. Oí una bulla, me asomé y los vi en la puerta, inmediatamente tiré la puerta de mi cuarto, pero ellos la abrieron. Pedí que dejaran a mi hija, pero ellos me dijeron que a ella se la tenían que llevar, y empezaron a gritar que nos apuráramos”, recordó.

A la madre y a la hija las introdujeron en el vehículo y les advirtieron que no se asomaran, y que no intentaran verlos porque “eso las perjudica”.

De prisa. Todo sucedió tan rápido que los secuestradores no les dieron tiempo, ni siquiera, de ponerse zapatos, manifestó Sonia Cordero.

“Al llegar a esa casa nos metieron en el cuarto y me preguntaron por los medicamentos, porque ellos me conocían y sabían que yo estaba en tratamiento.

Foto Flotante: 1387002
En esta casa, en El Aguacate, Guácimo, fue donde los cuatro individuos mantuvieron a las dos mujeres secuestradas.
Carlos González

“Les dije que son medicinas muy fuertes y no en cualquier parte las iban a encontrar.

“Las únicas medicinas que ellos consiguieron fueron unas pastillas contra la presión, que se venden en cualquier farmacia.

“Ese primer día casi no nos dio hambre, pero siempre nos hacían llegar los alimentos. Ya el segundo día Mónica me dijo en la mañana: ‘Mami, si tiene hambre pida el desayuno’”, afirmó.

Mónica Ugalde, con una sonrisa, dijo: “La única comida que nos daban era arroz, frijoles y atún, y un día que nos llevaron pollo”.

Las mujeres comentaron que casi no tuvieron contacto con los sujetos. “Cada vez que llevaban comida nos encerrábamos en el baño que había en la habitación y salíamos cuando ellos no estaban.

“Siempre permanecimos con las manos sueltas y sin vendas en los ojos, solo que encerradas en el cuarto”, expresó Cordero.

Aburridas. Sonia Cordero relató que el único entretenimiento de su hija fueron unas pulseras, con las cuales jugaba unos minutos al día.

Agregó que los hombres veían casi todas los noticieros, pero siempre le bajaban el volumen al televisor. “Nosotras intentábamos escuchar algo, pero no oímos nada”.

La mujer mencionó que el viernes (6 de octubre) le dijo a los secuestradores que se estaba sintiendo mal. “Me dolía la pierna y el brazo derecho, sentía el estómago como hinchado”.

De nuevo, la niña agregó que ese viernes en la tarde y en la noche “mami se veía muy pálida”

Cuando los sujetos le dijeron a Sonia Cordero que se la iban a llevar, ella fue a alzar a la pequeña que estaba dormida, pero los hombres se lo impidieron.

“Mónica se quedó callada porque sabía que yo me iba para que me dieran mis medicinas.

“Me liberaron en El Cairo, en Siquirres, me dijeron que no llamara a mi esposo porque los teléfonos podían estar intervenidos. Entonces llamé a otra familiar. Era como una montañita, había un río cerca, y me dijeron que a 500 metros había un teléfono público, empecé a correr para evitar que alguien me reconociera.

”Ahí vi a una muchacha con un bebé, pero creo que más bien se asustó por las fachas en las que andaba, descalza, y con la ropa sucia”, relató.

“Gracias a Dios todo lo superamos, y estamos aquí juntos. En estos días nos dimos cuenta de cuanto nos quieren los amigos, los vecinos, los familiares, mi doctor, tanta gente que oró porque apareciéramos bien. Quiero agradecerle al OIJ y todos los que participaron en el rescate”.

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