|
|
|||||
|
|
Intervenir La Reforma Armando Mayorga amayorga@nacion.com La fuga de ocho reos de La Reforma y el homicidio del policía Marco Tulio Prado León deben tomarse como una advertencia de que la situación en ese penal se está saliendo de control. Lo ocurrido solo deja dudas; la principal: ¿cómo es posible que los prisioneros tuvieran un arma y seguetas? Lo obvio es que los controles de seguridad fallaron y lo probable es que alguien se dejó corromper para permitir el ingreso del revólver. Una vez más, como en el pasado, el Ministerio de Justicia ordenó ahora investigar cómo entraron las armas, y, una vez más, es muy posible que nunca se llegue a los responsables. Desgraciadamente, estas investigaciones por lo general terminan en impunidad. Ocurrió en octubre del 2002, cuando dos reos, con dos puñales y dos revólveres, protagonizaron otra fuga de película al tomar el bus de transporte de personal y lo lanzaron contra los portones. Con una de las armas mataron al chofer, Douglas Mujica Chirino, y nunca se supo, al menos públicamente, cómo las obtuvieron. Tampoco se “cortaron cabezas”, como debería ser ante tal negligencia. Al igual que Prado, Mujica era esposo y padre, y su muerte no provocó cambios extremos en los controles y seguridad de La Reforma ni en la legislación. Precisamente, ahí está otro punto. Nuestra legislación es muy tolerante e impide hacer requisas profundas a los visitantes de los reos con el fin de no irrespetar su dignidad. De esta “buena voluntad” se aprovechan hombres y mujeres para camuflar, en sus partes íntimas, artículos prohibidos en el penal. Por eso, los reos tienen no solo armas, sino hasta celulares, desde los cuales han extorsionado y amenazado a ciudadanos. Aunque en este y otros penales las requisas a los prisioneros deberían ser no solo de rutina, sino rigurosas, por lo visto no son ni lo uno ni lo otro. El estado de las cosas obliga a variar la legislación, pero es casi imposible porque solo si matan a un diputado, los diputados se pondrán de acuerdo para votar. Mientras ellos sigan en su Olimpo, lo urgente es que el Ministerio de Justicia intervenga física y administrativamente ese penal, que aplique medidas contra la corrupción y vicios internos, y “renuncie” a quien haya que “renunciar”. Solo aquí hay fugas, hay muertos y nadie responde con su cargo. Si no lo hacen por Marco Tulio y Douglas, ¿cuántas vidas más necesitan para actuar?
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |