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Tomar partido Siempre he enfrentado los proyectos de ley, con argumentos para apoyarlos o combatirlosJosé Merino del Río Diputado del Frente Amplio Se escandaliza La Nación (Editorial, 14/11/06) ante la decisión de varias fracciones legislativas de oponerse con firmeza a los proyectos de las agendas de implementación y paralela o complementaria del TLC, considerando que se trata de acciones de “bloqueo parlamentario”. Debo manifestar que quienes conocen y valoran mi trayectoria parlamentaria saben que siempre tomo partido por lo que me dictan mi razón y mi conciencia, y que enfrento los proyectos de ley, sin excepción, con argumentos tanto para apoyarlos como para combatirlos. Mis mociones, en ocasiones procuran mejorar algún proyecto, en otras hacer evidente la oposición responsable, pero nunca han detenido con fuego de artificios la finalización de algún trámite reglamentario. En dirección contraria, en determinados momentos se ha violentado mi derecho a la enmienda y se ha irrespetado el principio democrático, como ocurrió en el “Combo ICE”, y así lo confirmó la Sala Constitucional, y como parece existir la tentación ahora en la comisión que analiza el TLC, de acuerdo a la anunciada “estrategia de neutralización” del Ministro de Comercio Exterior. Tengo que reconocer que en lo que sí tiene razón La Nación es en que los ciudadanos saben muy bien cuál es mi ideología pues nunca he ocultado de dónde vengo, cuáles son mis ideales y por qué causa lucho. Legitimado. Desde hace muchos años se conoce mi posición en relación con las telecomunicaciones y los seguros sociales. He adelantado iniciativas de ley que procuran modernizar y fortalecer el ICE y el INS, sin apertura de mercados, en consideración de propuestas que tienen el respaldo de los sectores sociales. En su momento rechacé la entrega de mercados a las transnacionales pactada a última hora en el TLC, a espaldas de los costarricenses. Electoral, ética y políticamente estoy legitimado para oponerme a esas privatizaciones encubiertas. Ese compromiso del Frente Amplio lo voy a cumplir recurriendo a los instrumentos democráticos que constitucional y reglamentariamente me están garantizados. Tampoco escurro el bulto en relación con “la democracia de la calle”, que me parece una manifestación constitucional y legítima de un gobierno “popular, representativo, participativo, alternativo y responsable”, cuyo primer depositario es el pueblo. Similar actitud de este diputado y el Frente Amplio deben esperar los costarricenses frente a otros proyectos de las agendas de implementación y complementaria del TLC, como el de Obtenciones Vegetales, que entregan los recursos naturales del país, que condenan a la desaparición de sectores productivos, que lesionan la institucionalidad o reducen las garantías sociales. La democracia no se instala ni prospera en la paz de los cementerios. La democracia se consolida en el reconocimiento de la diversidad y del conflicto, y, a partir de ahí, en la búsqueda de vías de acuerdo orientadas por el bien común, algo que evidentemente no logra el TLC pues, pase lo que pase, ya pasó algo: la sociedad está dividida y son profundas las heridas que desgarran el tejido social de la nación.
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