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Noticias Sucesos:

‘Sentí un escalofrío por toda la espalda...’


Nicolás Aguilar R.
naguilar@nacion.com

Cuando cerraron los portones de la sección de máxima seguridad de La Reforma, aquel ruido metálico se le grabó para siempre.

“Sentí un escalofrío por todo el cuerpo y me puse en un puro temblor...”, afirma Marco Antonio Vega Núñez al recordar su primer día como policía penitenciario.

Y no fue para menos. Venía saliendo del campo donde “trabajaba muy duro y ganaba poco”, lo cual lo obligó a buscar un empleo mejor pagado y con todas las garantías sociales.

Tenía entonces 33 años y cero experiencia en el tipo de trabajo que decidió asumir “para sacar adelante a mi familia”.

Después de algunas breves explicaciones por parte de sus superiores, se encontró de repente con hombres de aspecto sombrío y violentos a quienes jamás imaginó conocer, muchos menos convivir de semana por medio con ellos.

“Ese primer día de trabajo escuché las palabras más feas de mi vida; ofensas que nunca había escuchado en el campo”, rememora Vega, quien actualmente trabaja en la Unidad de Admisión Cocorí, en Agua Caliente, Cartago.

Este hombre, quien no deja de sonreír y para quien cualquier persona, incluso el peor de los delincuentes, “es un ser humano”, sobrevive en esa prisión a “pura experiencia”. “Los trato con respeto y por eso nunca me han agredido; Dios me cuida”, añade.

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