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Comentario del evangelio: Vigilancia activa



En la dinámica del final del año litúrgico y ya muy cercana la fiesta de Cristo Rey y el inicio del adviento, comienzan a aparecer los temas escatológicos en la liturgia.

La palabra de hoy nos pone ante una descripción apocalíptica de la destrucción de Jerusalén y, para ello, Jesús recurre a imágenes muy propias del Antiguo Testamento.

Sin ubicar los hechos, se anuncia un juicio y de inmediato se pasa a la afirmación crucial: la visión del Hijo de Hombre. Partiendo de Dn 7,13 aparece la visión acercándose a la tierra y tratándose, muy probablemente, de una persona individual y sobrehumana que posee poder y gloria celestes.

Después de presentarse a los ángeles reuniendo los elegidos, se da un salto hacia una serie de sentencias y parábolas exhortatorias referentes a la vigilancia.

La validez es perenne y ello da a este discurso del Señor un sentido aprovechable siempre. La parábola de la higuera, que hoy se proclama, hace referencia a hechos que están cerca, pero para los cuales hay que estar preparados: nadie conoce ni el día ni la hora, solo el Padre.

Hoy nos sentimos invitados a vigilar. Una llamada que resulta urgente para todo creyente pues nunca el cristiano está suficientemente advertido en torno a lo que está por venir y de la tensión que siempre ha de caracterizar su vida, esto es, el saber que la historia por la que transita algún día culminará.

Hace poco tiempo –y en la línea de los temas que nos ocupan– se publicó una interesante obra de J. Moltmann titulada La venida de Dios. En esa obra su autor nos acerca al tema de la escatología y, a la par de que va más allá de entenderla solo como disciplina teológica que se ocupa de “las cosas últimas”, pasa a proponerla como saber que compromete al ser humano de cara a su realidad y en la defensa de la frágil belleza que en la vida terrena existe. En otras palabras, la espera vigilante del ser humano ha de ser activa y transformadora.

El núcleo de la escatología cristiana, en la perspectiva de este profesor de Tubinga, más que una idea que sugiera un final es la idea de nueva creación.

Mauricio Víquez Lizano, pbro.

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