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Rehén pagó $650.000 en cheques para evitar que lo asesinaran Cuatro extranjeros fueron detenidos y son investigados por secuestro extorsivoEmpleado de víctima impidió que los hampones cambiaran los giros Otto Vargas M. ovargasl@nacion.com Un empresario palmareño, víctima de un grupo secuestrador, pagó $650.000 en cheques para evitar su asesinato. Los hampones le hicieron creer a la víctima (de apellido Arrieta) que el administrador de sus finanzas –un abogado a quien considera su “mano derecha”– los contrató para matarlo.
La banda no solo le ofreció protección, sino que a cambio de una suma mayor que la que dijeron haber recibido asesinarían –según su ardid– al administrador. La acuciosidad de este último evitó que los malhechores cambiaran los cheques. Aunque el administrador desconocía que su patrón era víctima de un secuestro, le resultó extraño que Arrieta le solicitara –con notable temor– tal cantidad de dinero. Si bien preparó los cheques, previno a las autoridades. Días después los agentes del OIJ detuvieron a cuatro sujetos de apellido Torres (37 años), Varela (35), Murillo (34) y Méndez (35). El Juzgado Penal de San José les impuso seis meses de prisión preventiva por secuestro. Ardid. Al empresario (propietario de varias pistas de motocross) lo privaron de su libertad la noche del 21 de setiembre. Dos mujeres, a quienes conoció en San José, le tendieron una trampa para llevarlo hasta los secuestradores. A Arrieta la banda lo interceptó en barrio Francisco Peralta, San José. De ahí lo llevaron a una casa en Cuatro Reinas de Tibás, donde permaneció retenido hasta la tarde del 22 de setiembre. “Le dijeron que su ayudante lo había mandado a matar y que ellos en vez de eso lo protegerían. En principio le pidieron $1.000.000”, confirmó una fuente del OIJ. Ese mismo día Arrieta pidió a su abogado que preparara los cheques, pero el administrador notó algo extraño en su voz. Antes de entregarlos avisó a la Policía. La banda utilizó a un “frenteador” (una persona ajena al grupo) para cambiar los cheques, misión que no pudo lograr pues en el banco lo esperaron agentes del OIJ. Las autoridades dijeron que los plagiadores cayeron en manos de la Policía Judicial el 27 de setiembre, en Moravia. Durante el allanamiento de la casa de Tibás, los investigadores encontraron ropa del empresario, cabellos y huellas dactilares, entre otras cosas. La Nación intentó conversar el lunes con Arrieta. Sin embargo, alegó que de momento no hablará de lo ocurrido. El empresario es protegido en la actualidad por guardaespaldas. A la banda le siguen una causa por secuestro extorsivo . Colaboró Zoila Rita Mora.
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