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El mensaje de los electores Los estadounidenses han manifestado un claro rechazo a las políticas de BushEl avance legislativo de los demócratas mejorará el balance entre poderes Normalmente, las elecciones legislativas de medio período en Estados Unidos reflejan dos líneas de su acontecer político: por una parte, las preferencias y decisiones de los ciudadanos sobre una diversidad de temas locales, que varían drásticamente según los estados; por otra, su reacción ante el desempeño del Poder Ejecutivo, sus iniciativas, logros y limitaciones. En este último sentido, el proceso se convierte en un virtual referendo sobre el Presidente. Tal dimensión fue particularmente importante en los comicios celebrados el martes, y el resultado ha sido una fuerte –y, en gran medida, merecida– censura contra el Gobierno de George W. Bush y su Partido Republicano. Como contraparte, ha significado una clara victoria para la oposición del Partido Demócrata, que aumenta sus esperanzas de recuperar la Casa Blanca en las elecciones generales del 2008. Hoy, el panorama político del país es totalmente distinto del de hace dos días. Por primera vez en doce años, los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes, y también del Senado tras una reñida competencia en los estados de Montana y Virginia. Todo esto implica un claro freno al enorme poder del que disfrutó Bush mediante la mayoría republicana en ambas cámaras, aumentará el control político del Legislativo sobre el Ejecutivo y forzará a la negociación entre ambos poderes y partidos. Todo esto será conveniente para la democracia estadounidense. El principal factor que incidió en el claro avance opositor fue el creciente descontento de los ciudadanos por la conducción de la guerra en Iraq y por la falta de transparencia que llevó a la intervención militar en ese país. Al inicio de la invasión, en marzo del 2003, el respaldo de la población fue abrumador. Convencidos de la necesidad de la acción como parte de la lucha contra el terrorismo, y como protección ante la supuesta construcción de armas de destrucción masiva por parte de la dictadura de Sadam Husein, una amplia mayoría cerró filas con el Presidente. Esta actitud se mantuvo durante casi tres años. En los últimos meses, sin embargo, conforme la situación en Iraq se ha tornado más compleja, se acrecentó significativamente el rechazo a la política gubernamental y, en particular, a Bush. Todo ello forzará un replanteamiento de la estrategia en aquel país, que no implicará el retiro anticipado de tropas, sino un cambio de políticas sobre el cual ni los demócratas ni los republicanos tienen aún mucha claridad. Por lo pronto, el polémico secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, al fin renunció a su cargo, algo que debió haber hecho desde mucho antes. Esto muestra que el Presidente ha entendido el mensaje. Aparte de la situación iraquí, los estadounidenses mostraron su descontento con el mal manejo gubernamental en asuntos que van desde la reacción ante el huracán Katrina, el pasado año, hasta la limitación de ciertos derechos civiles en el marco de la lucha contra el terrorismo. Si bien la economía ha tenido un buen comportamiento, también existe irritación porque el crecimiento ha favorecido desmesuradamente a los sectores más pudientes. En fin, la votación fue, esencialmente, de castigo. Cómo afectará el nuevo balance de fuerzas la política exterior estadounidense y, particularmente, su relación con América Latina, es algo difícil de decir. Por el momento, la principal preocupación es que, por su cercanía a ciertos sectores laborales y la retórica de “protección” de puestos frente a la competencia extranjera de algunos dirigentes demócratas, se puedan desarrollar tendencias proteccionistas que afecten el comercio internacional. Ese es un riesgo real, frente al cual, por cierto, se hace aún más necesaria la ratificación del TLC con Estados Unidos, porque solo así podremos garantizar la permanencia de beneficios comerciales que ahora son una concesión unilateral, y que podrían verse afectados por un cambio en el clima político estadounidense.
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