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Futbol Primera fila: La prensa no juega Eliseo Quesada Editor
Las palabras de Hernán Medford, al asumir el cargo de seleccionador nacional, resultan una “invitación” al debate de cuál es el rol de los periodistas deportivos.
Claro que Medford puede decir lo que piensa, pues este es un país libre y regido por el derecho de las personas.
Por lo tanto, él entenderá muy bien que todos tenemos el derecho (y el deber) de hacer nuestro trabajo y eso incluye a la prensa deportiva.
Ese trabajo no es exactamente ponerse la camiseta de la Selección e hinchar por ella incondicionalmente.
Nuestra función es informarle y explicarle a la gente lo que sucede en ese apasionante mundo que es el deporte. Tan apasionante resulta que es común que quienes están involucrados (deportistas, técnicos, dirigentes y aficionados) se dejen llevar por la pasión.
Pero los periodistas no debemos darnos ese lujo. Tenemos que controlar nuestra pasión deportiva para hacer bien nuestro trabajo, que es el de capturar la atención del público –llámese lectores, televidentes u oyentes– con la mejor información, la más clara, la más crítica (y quiero aclarar que crítica no quiere decir atacar a nadie, sino emitir juicios de valor que pueden ser negativos o positivos).
La prensa no puede ponerse la camiseta de ningún equipo ni de ningún atleta (ni siquiera la de las representaciones nacionales), porque si no perderíamos nuestra independencia para informar con veracidad.
Por supuesto que tenemos nuestros sentimientos, pues es casi impensable ser periodista deportivo sin haber pasado antes por la faceta de aficionado a un deporte.
Sin embargo, nuestro rol en la sociedad nos impone guardar la camiseta en la casa para que no nos dejemos embriagar por la pasión, ya que el deber de periodistas y medios es resaltar lo bueno y señalar lo malo.
Por eso, señor seleccionador, no espere que la prensa seria se rinda incondicionalmente a la Selección, porque tenemos un rol que cumplir y por el bien de la Selección, del futbol, del deporte y del país, no podemos permitir que una falsa percepción de patriotismo nos saque de esa trascendental misión.
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