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Base del progreso en Medicina

Hay que eliminar los obstáculos que impiden el óptimo desarrollo de la investigación

Xavier Sáez-Llorens Mohs, Vicerrector de Docencia. Hospital del Niño, Panamá. Adriano Arguedas, Director Instituto de Atención Pediátrica, Costa Rica.

Con mucha frecuencia los detractores de la investigación usan el termino "conejillos de Indias" para referirse, de manera irrespetuosa y denigrante, a los pacientes que voluntariamente acuden a los proyectos de investigación. El uso de este blasfemante término refleja un absoluto desconocimiento, además de falta de respeto a pacientes y padres de familia que participan en proyectos, en muchas ocasiones como la única opción de recibir tratamientos o tecnología de avanzada para prevenir, aliviar o curar enfermedades. A los detractores de la investigación les haríamos las siguientes preguntas: ¿Cómo aprenden medicina los doctores? ¿Cómo sabemos que la aspirina reduce la fiebre, la penicilina cura la sífilis, las estatinas previenen infartos, los diuréticos bajan la tensión arterial o los tocolíticos detienen los partos prematuros? ¿Cómo se ha reducido la transmisión del VIH de madres infectadas a sus hijos? ¿Cómo se ha mejorado la calidad y la sobrevida de los pacientes contaminados con VIH? ¿Cómo hemos logrado disminuir los casos y las complicaciones del sarampión, la rubéola congénita, la tos ferina, la polio y la meningitis bacteriana? ¿Cómo hemos logrado disminuir las muertes por deshidratación y diarrea? Estos conocimientos se han forjado en la investigación.

Los países civilizados entienden que la investigación es un bien valiosísimo para el progreso médico y social de las colectividades humanas. España lanzó una formidable iniciativa para el fomento de la investigación mediante el cual inyectará el 2 por ciento del PIB a esta actividad. Mientras esto sucede, en nuestros países, los aportes del Estado a la investigación son escasos: 0,39 por ciento del PIB en Costa Rica y 0,2 por ciento del PIB en Panamá. Es más, en el caso de Costa Rica, la CCSS ni siquiera tiene un rubro financiero dedicado a apoyar la investigación, y los detractores de la investigación han logrado que en la actualidad el apoyo de empresas privadas a esta actividad en la CCSS sea, desde hace varios años, nulo.

Barreras y mezquindad. Aunque en los últimos años, Latinoamérica ha recibido un influjo considerable de investigadores, se han topado con barreras burocráticas y envidias mezquinas, dando como resultado la emigración de estos médicos criollos a otros países. Para citar un solo ejemplo, Panamá participó recientemente en un estudio para investigar una vacuna contra el rotavirus, el principal agente causal de la diarrea infantil. La aprobación local del proyecto tomó 6 meses y Panamá corrió el riesgo de ser excluida. Costa Rica, pese a haber participado en los estudios iniciales con esta vacuna, quedó marginada del estudio debido a las trabas administrativas. La investigación fue un rotundo éxito; 5.000 niños panameños se beneficiaron; la vacuna ya se comercializa en varios países, los resultados ya se publicaron en una de las mejores revistas mundiales en Medicina (New England Journal of Medicine; enero 2006) y gracias a esto, en colaboración con la compañía farmacéutica patrocinadora del estudio, desde el 1.° de marzo del 2006 la vacuna será incluida en el cuadro básico de vacunación infantil de todos los niños panameños.

Exhortamos a los directores de las instituciones generadoras de investigación y pensamiento a que muevan los hilos necesarios para que Panamá y Costa Rica suban al tren del conocimiento y se desatoren los obstáculos que impiden el óptimo desarrollo de la investigación médica en nuestras naciones.

Xavier Sáez-Llorens Mohs, Vicerrector de Docencia. Hospital del Niño, Panamá

Adriano Arguedas, Director Instituto de Atención Pediátrica, Costa Rica

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