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Robadas 25 armas de grueso calibre a Policía de Guácimo Carlos Arguedas C. carguedasc@nacion.com Guácimo, Limón. 25 armas de grueso calibre y 1.500 balas fueron robadas entre el viernes y la madrugada de ayer de la delegación de la Fuerza Pública en Guácimo, Limón. La sustracción se produjo sin violencia, pues las puertas de la bodega donde se guardaba el armamento estaban cerradas con candados.
Tanto el viceministro de Seguridad, Rafael Ángel Gutiérrez, como el jefe de la Fuerza Pública, Osvaldo Alpízar, dijeron que se sospecha de los 50 agentes que laboran en esa delegación policial del Caribe. "No se puede descartar a los que estaban libres y mucho menos a los que tenían turno" en ese momento, manifestó Alpízar. Gutiérrez enfatizó que "es imposible que a ese lugar entre alguien sin ser detectado, pues siempre hay un oficial de guardia".
Hallazgo. El robo de las armas se descubrió ayer, a las 6:30 a. m., cuando el responsable de entregar las armas a los policías llegó para abrir la bodega. Esa persona estuvo libre desde el viernes, cuando cerró con candados el depósito, del cual se supone que solo él tenía llaves. Las armas que faltaron son 15 fusiles M16, cuatro pistolas calibre 45 y una nueve milímetros, cinco revólveres calibre 38, cargadores y munición. Tras conocerse el hecho, se ordenó un cierre total de carreteras que permiten el acceso al cantón de Guácimo. Incluso se montaron retenes policiales en las vías marítimas a las barras de Tortuguero y de Colorado, en el mar Caribe. La idea era evitar que las armas pudiesen salir de la región. Empero, la medida se levantó al mediodía toda vez que no se consiguió el resultado esperado. Inspección. Paralelamente, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Guápiles inspeccionaron la bodega, donde levantaron huellas dactilares. Asimismo, animales adiestrados de la Unidad Canina de Seguridad Pública rastrearon los alrededores de la delegación (un lote baldío), pero no encontraron rastros de pólvora. Las autoridades realizaron este operativo pues presumen que las armas las cargaron en algún vehículo y salieron por ese lote, el cual tiene acceso al barrio El Guayacán, desde donde se puede seguir por caminos internos a Guápiles o las fincas bananeras. La sospecha de las autoridades se reforzó cuando constataron que el domingo un vecino del barrio Los Geranios, Guácimo, se presentó a la delegación para entregar municiones que encontró botadas en la calle. Se trataba de balas calibre 45, que coinciden con las robadas en la bodega, confirmó una fuente policial. Durante la tarde de ayer, agentes judiciales estaban entrevistando a cada uno de los oficiales destacados en en el puesto de la Fuerza Pública de Guácimo. Anoche no se descartaba la realización de allanamientos en casas de posibles sospechosos en busca de evidencias. La Policía tampoco desestimó que las armas puedan ser utilizadas por alguna de los bandas delictivas que operan en la región del Caribe. Colaboró Otto Vargas
Vigilancia en juicio por crimen de oficial Marvin Carvajal Corresponsal Limón. Un inusual despliegue de seguridad acompañó ayer el comienzo del juicio, en los tribunales de esta ciudad, por el homicidio del policía Elmer Fajardo Rosales. La medida se adoptó pocos minutos después de que se tuvo noticia del robo de 25 armas de la delegación de la Policía en Guácimo y ante la posibilidad de que se pretendiera usarlas para liberar a los imputados en el caso. Poco después, la vigilancia volvió a su nivel normal, tras descartarse esa posibilidad. En el debate, que empezó a las 9:15 a. m., figuran como implicados Eliécer Guevara Vásquez, Roberto Castrillo Artola, Wellard David Rickets, Ely Salas Muñoz y David Maradiaga Aráuz, quien no se presentó al debate y -por tanto- fue declarado reo rebelde. Al principio, el fiscal Manuel Rojas leyó la acusación, en la cual precisó que el homicidio se produjo el 12 de noviembre del 2004. En aquella ocasión, mencionó, cinco individuos asaltaron a un cambista en Bananita de Matina, a quien despojaron de un botín de ¢300.000 en efectivo y cheques. Los ladrones, que se movilizaban en un Nissan Sentra blanco, se enrumbaron hacia Larga Distancia de Carrandí, Matina. En ese lugar hicieron un trasbordo y continuaron el escape en un Hyundai blanco. Sin embargo, frente a la bomba de Matina, sobre la ruta 32, las autoridades dieron alcance a los sospechosos, rememoró el fiscal. Ahí se produjo un enfrentamiento, en el que los asaltantes dispararon primero; los agentes respondieron. Una de las balas que atravesó el parabrisas delantero del carro policial mató a Fajardo. A los imputados los detuvieron pocas horas después del crimen. El Tribunal de Juicio de Limón, integrado por Wilbert Montenegro, quien preside; Verónica Dixon y Jorge Bolaños escucharon después el relato de cuatro testigos de los hechos. El debate está previsto para toda esta semana y se espera que se dicte sentencia el viernes. Durante las audiencias comparecerán 16 personas en calidad de testigos.
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