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Contraloría, ¿dónde estáis? Solo los mecanismos macroinstitucionales hacen posible solucionar los problemas del paísJohnny Meoño Segura Estoy celebrando el extraño aniversario 30 de emplazar a los contralores, sin recibir respuesta alguna, sobre su indolencia por no exigir el ejercicio de ciertas competencias superiores en la Constitución (sobre todo el art. 140) que les son exclusivas al presidente y ministros, perfeccionadas en la Ley de Planificación (1974) y en la Ley General de la Administración Pública (1978), diseñadas para lograr el uso más racional de la Hacienda Pública y la solución eficaz de los problemas del país. Es en gran medida esa falta de compromiso real de todos con el excelente Gobierno así normado, lo que ha hecho que tantos encuentren disfuncionalidades y corruptelas de sobra para satanizar al Estado y el gasto público. La Contraloría, por su lado, tiene como inconfundible obligación constitucional -reforzada en esas dos leyes- la vigilancia constante sobre la Hacienda Pública. Actuación riesgosa. Bien. El hermano del Presidente ha anunciado que reactivará los esquemas sectoriales y regionales nacionales "para mejorar la gobernabilidad" en el país, y con tales criterios se ha nombrado a los ministros como "rectores políticos de sectores". Siendo un "empatinado" de estos esquemas, advierto que si quienes llegan al poder no tienen totalmente claro el significado preciso del esquema de "sectorialización" y lo aplican sin la rigurosidad y transparencia a que obligan esas dos leyes -o sea, arbitrariamente-, podría hacerse más mal que bien al país y producir, de paso, más corrupción. La Contraloría es, por mucho, el principal órgano llamado a garantizar un "equilibrio técnico" pleno en el ejercicio real o fáctico de ese poder gubernativo por su impacto en la hacienda pública. Con las actuales contraloras, compartí mis enfoques de años en forma amplia en persona en setiembre pasado por invitación suya, y por escrito varias veces antes y después. Sin embargo, los dictámenes "contralores" siguen sin visibilizar las responsabilidades verdaderas y directas del presidente y sus ministros en cuanto a su gestión "macro", factor que explica en gran parte por qué los gobiernos siguen improvisando según al presidente de turno le ronque en gana. Revisar presupuestos, desempeños institucionales y asentar responsabilidades políticas por sectores y regiones es obligación y necesidad nacional, pues solo a través de estos mecanismos macroinstitucionales es posible solucionar los problemas del país. No puede ningún jerarca en dicha Contraloría alegar ignorancia de estos asuntos, sobre todo al haberse reconocido todo este marco legal superior y sus extensas implicaciones, en su Memoria Anual 2002. Los gobiernos "pueden ser" rabiosamente incongruentes, pero una Contraloría no puede exhibir tal grado de ligereza. Incumplimiento negligente. Espero ilusionado que, en la "celebración" de este nada dignificante aniversario, por fin se me den respuestas por las actuales Contraloras -y con ello al país entero- sobre el por qué persiste tal incumplimiento negligente por parte del organismo llamado a constituir el contrapeso oportuno de gobernantes desidiosos o abusivos, y, en todo caso, ineficaces, en el ejercicio del poder "macro" que les presta el pueblo. ¿Se pondrá la Contraloría a la altura conceptual y metodológica de los esquemas sectoriales y regionales que Óscar Arias y su hermano nos prometen reactivar para una mayor gobernabilidad de Costa Rica, aun cuando muchos no entiendan los alcances de esos conceptos y los esquemas asociados? Si no lo hace, advierto también que seguirá la CGR por tantos otros años sin capacidad para vigilar con riguroso celo y eficacia, ni para auxiliar al menos a los partidos de oposición en la Asamblea para que vigilen que el nuevo presidente cumpla una vez en el poder, y sin excusas de tipo legal o de otra índole, con esas normas superiores dispuestas para el excelente Gobierno, sobre todo sabiendo, como sabemos -por viejos y por diablos-, que pasar de las palabras a los hechos es, en Tiquicia, cosa de titanes.
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