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Disturbios en Timor, los peores desde independencia Más de 1.000 soldados del exterior intentan contener ola de violenciaBandas de jóvenes armados saquean tiendas y queman locales y casas Dili. Reuters y DPA. Pandillas de jóvenes en Timor Este atacaron ayer partes de la capital, incendiando casas y vehículos en la peor ola de violencia desde la independencia del pequeño país. Jóvenes armados con machetes, espadas y cuchillos patrullaron vecindarios cercanos a edificios del gobierno, contra elementos renegados del ejército que planean regresar de las colinas que rodean la capital del país independizado más joven del mundo.
Un humo negro se formó sobre la ciudad en la mañana, pero los habitantes en general permanecieron tranquilos, reuniéndose en las esquinas de las calles para escuchar rumores y noticias sobre la situación en la capital, Dili. Los más de 1.000 soldados de Australia, Nueva Zelanda y Malasia desplegados allí no pudieron contener la ola masiva de violencia que se desató, informaron cadenas de televisión australianas. Grupos rivales aprovechan la situación, inestable desde hace varias semanas, para ajustar viejas cuentas, dijo un empleado de Naciones Unidas a la emisora de radio australiana ABC. Un sacerdote católico habló de "la locura absoluta". "El este pelea contra el oeste, los soldados contra los soldados, los policías contra los soldados, todos contra todos". Más de 50.000 personas huyeron de la capital hacia las montañas de los alrededores, pero también desde allí se podían oír constantemente fuego de metralla y explosiones. Colapso. Debido a la violencia, la ONU ordenó el repliegue de 350 empleados. El ministro del Exterior, José Ramos Horta, admitió que el orden público está colapsado. Desde el jueves se encuentran desplegados en Timor Este, a petición del gobierno de Dili, soldados de Australia, Nueva Zelanda y Malasia, cuya misión consiste en contener la ola de violencia que se desató después de que cientos de soldados rebeldes se enfrentaran con las tropas gubernamentales. El detonante de los disturbios fue el despido de 600 soldados, casi la mitad del número total de efectivos, que se habían declarado en huelga por sentirse discriminados por el gobierno al ser excluidos de los ascensos dentro de las Fuerzas Armadas, supuestamente por ser originarios de la parte oeste de Timor Este, que colinda con la provincia indonesia de Timor Occidental en el pequeño territorio insular. Líder denuncia intentos golpistas Sidney. EFE. El primer ministro de Timor Este, Mari Alkatiri, dijo ayer que lo que está ocurriendo en la capital, Dili, es un intento de golpe de Estado, mientras la ciudad sigue sumida en la violencia y el caos. "Está en marcha un intento de dar un golpe de Estado", dijo Alkatiri en una conferencia de prensa ayer en Dili, según los medios australianos. Poco antes de estas declaraciones, las tropas australianas, que llegaron esta semana en respuesta a la petición de ayuda del gobierno de Timor, lograron desarmar a más de una treintena de hombres armados con cuchillos y machetes que amenazaban con asaltar el hotel donde tenía lugar la rueda de prensa. Grupos armados incendiaron hoy casas y vehículos en una zona de Dili que todavía no estaba bajo la protección de la fuerza internacional, que ya patrulla en vehículos blindados parte de la ciudad. La ONU ha ordenado la evacuación este fin de semana de todo su personal no esencial. Numerosos residentes aterrorizados huyeron a refugiarse en las iglesias y otros sitios.
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