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Sala de Redacción Violencia en Timor Oriental podría convertirse en guerra civil EFE 11:45 AM hora local Sidney (Australia). Timor Oriental se encuentra hoy sumida en el caos con tiroteos entre fuerzas oficiales e insurrectas, mientras se intenta evitar, con la llegada de tropas internacionales, que la violencia degenere en una guerra civil. Los enfrentamientos se han cobrado más de 20 víctimas mortales esta semana, entre ellos 12 policías desarmados muertos por disparos de soldados, mientras la esposa del presidente timorense, Kirsty Sword de Gusmao, ha llegado a decir que "no está nada claro a quién obedece el Ejército". Fuerzas australianas, malasias y neozelandesas han llegado a la capital para poner fin a la violencia, y se espera al contingente de Portugal. El número total de víctimas creció además por la trágica muerte de seis miembros de una familia cuando fue incendiada su casa en Dili, cerca del aeropuerto. Los cuerpos de una madre, su bebé y otros cuatro hijos fueron descubiertos hoy carbonizados en el interior de la casa calcinada, y según los vecinos eran familiares del ministro del Interior, Rogerio Lobato. Las tropas neozelandesas visitaron la casa y dijeron que pedirían a los representantes de la ONU que examinen el lugar antes de retirar los cadáveres, informó la agencia australiana, AAP. Esta no ha sido la única familia víctima de los ataques, y se especula ya con que estos no son obra de los 600 ex soldados rebeldes que fueron expulsados del Ejército y originaron la ola de violencia que afecta Timor desde hace semanas, sino de militares en activo. La esposa del presidente Xanana Gusmao, la australiana Kirsty Sword Gusmao, expresó lo confuso de la situación cuando dijo que no está nada claro bajo qué órdenes está operando el ejército timorés, según la radio australiana ABC. "Parece que están atacando a las familias de oficiales de la policía, esto es lo que me han dicho", manifestó. El director de la misión de la ONU en Timor, Sukehiro Hasegawa, se mostró indignado por el hecho de que fueran soldados del ejército los que dispararon ayer contra los agentes de policía, matando a doce e hiriendo a una veintena, entre ellos dos funcionarios de la ONU. Los enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad timoreses y los 591 militares -un tercio de las Fuerzas Armadas- expulsados hace unos meses por protagonizar una larga huelga en demanda de mejores condiciones laborales, se agudizaron esta semana con la proliferación de facciones implicadas. El ministro de Exteriores, José Ramos Horta, dijo que espera que las facciones enfrentadas celebren conversaciones de paz el próximo domingo, y que las presidirá el presidente Xanana Gusmao, informó la radio neozelandesa. Las tropas australianas se colocarán en lugares estratégicos en torno a la capital para desplazar a las facciones rebeldes fuera del centro de Dili, y cuando hayan conseguido poner fin a los enfrentamientos violentos se celebrarán las conversaciones de paz, detalló. Unos 350 soldados australianos se encuentran ya en el terreno, y otros 950 llegarán entre las próximas 24 y 48 horas, aseguró el ministro de Defensa, Brendan Nelson, en varios Hércules C-130 que han establecido un puente aéreo entre Darwin y Dili. Las tropas utilizarán la fuerza necesaria para protegerse, para evitar más muertes y para proteger infraestructuras vitales, explicó Nelson. La prioridad es restablecer la normalidad lo antes posible, dijo el ministro, después de que una de las organizaciones de ayuda humanitaria que trabaja en el país, World Vision, advirtiera de que sus tres centros en la ciudad acogen a más de 25.000 refugiados. El director de World Vision en Australia, el reverendo Tim Costello, dijo que sus centros están siendo amenazados por bandas de rebeldes armados con cuchillos, arcos y flechas y posiblemente con armas de fuego, y dificultan la entrada y salida de alimentos. Pero para restablecer la paz las tropas internacionales necesitan saber con quién coordinar la acción del ejército timorense, y mientras el primer ministro Mari Alkatiri asegura que tiene el control sobre las fuerzas de seguridad compartido con el presidente, Xanana Gusmao, éste declaró ayer que ha perdido la confianza en el gobierno del primer ministro. Por su parte, Ramos Horta, informó de que el gobierno acuartelaría a los cerca de mil miembros de sus fuerzas armadas e intentaría devolver el control de la seguridad a la policía del país. Indonesia cerró hoy la frontera con Timor Oriental y, según su presidente, Susilo Bambang Yudhoyono, sólo será abierta "en casos de emergencia". Tras 24 años de ocupación indonesia y tres administrado por la ONU, Timor Oriental se convirtió en un estado soberano en 2002.
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