|
|
|||||
|
|
Inmadurez municipal Armando Mayorga amayorga@nacion.com A esta Asamblea Legislativa se le nota un fuerte interés por dar más potestades a las 81 municipalidades del país. Pero, cuidado. Si hay algo claro, es que los municipios aún continúan siendo poco maduros para recibir grandes responsabilidades. Se hace urgente, entonces, concertar qué tareas se les asignan y definir un proceso a corto y largo plazos para irlas delegando y conseguir así, paulatinamente, la tan anunciada descentralización del Estado. Para ponerlo en otras palabras, con las municipalidades debe aplicarse el mismo criterio que utilizan los padres con sus hijos: poco a poco, conforme van creciendo y madurando, se les dan más responsabilidades, pero no de golpe porque la situación se les tornaría inmanejable y el fracaso sería seguro. El problema de trasladar más obligaciones a los municipios es que no hay marcha atrás. Por esto, se hace necesario que los diputados sean amplios en el debate y cautos en las decisiones. También es prioritario que, a la hora de aprobar reformas, la Asamblea Legislativa ponga condiciones a los municipios, como mayor transparencia y rendición de cuentas. Incluso, es indispensable que la descentralización no sea igualitaria, sino diferenciada, y que se asignen rangos. Cuanto más competente y mayor rendimiento tenga un municipio, mayores deberes irá ganando. De esa forma se premiará la excelencia y se castigarán la ineficiencia y la corrupción; y serán los ciudadanos los que se preocuparán por exigir cuentas a sus alcaldes y regidores cuando el municipio esté entre los más ineficientes. Porque ineficiencia es lo que sobra en las municipalidades, como lo vimos el lunes en este diario, cuando nos enteramos de que desaprovecharon ¢26.000 millones en el 2005. Eso es un monumento de incapacidad para invertir el dinero, cuando en nuestros cantones hay tanta basura que no se recoge y tantos baches; faltan policías, y niños y adolescentes desearían una beca para estudiar... Buscando en noticias publicadas por este diario, sobran los ejemplos de la insensibilidad y el desprecio con los cuales muchas municipalidades manejan los recursos públicos. De allí que, entonces, los diputados deben razonar mejor sus decisiones porque los municipios -los funcionarios que trabajan en ellos- aún no tienen capacidad para asumir grandes responsabilidades con su pueblo.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |