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Adiós, Ale Una joven vida más, víctima de maleantes que intentaban robar una motocicletaRobert F. Mix ¡Escondan a sus mujeres! ¡Guarden su dinero! ¡Alejandro está suelto! Gritaba yo a todo pulmón. Ale me había "robado" la carretilla de las compras otra vez y la había escondido por allí. Jugábamos como un par de chiquillos en la feria de plaza Víquez. A veces me deslizaba la cartera de mi bolsillo y yo le agarraba su celular para pegarle un susto. Todo delante de la gente que se reía con nuestras travesuras. Hoy fui a la feria pero no estaba Ale. Uno de los vendedores me dijo que no me iba a "molestar" más. ¿Por qué? Pregunté yo. Entonces me contaron que Ale había sido asesinado al tratar de defender a un primo a quien unos asaltantes le querían robar su moto. La muerte le debió haber llegado por sorpresa, porque Ale era ágil y fuerte, además de ser entrenador de artes marciales. Pero ¿por qué? Ale debía vivir largos años, para ver a sus nietos y bisnietos; su salud era excelente, tanto física como mental. Ale no le tenía miedo a nada; tal vez por eso no tomó más precauciones al tirarse la refriega. Solo sé que a mí me va a hacer falta y seguramente a muchas otras personas, por su manera franca y amigable. Personas como Ale hacen mucha falta en nuestro mundo, para dar buen ejemplo. Para darlo con alegría y soltura, con una sonrisa. Para vivir como el alma libre que era. Mis respetuosas condolencias a su familia. Adiós, Ale. Un abrazo de todo corazón.
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