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Los brasileños ya están en Weggis Aldo Gamboa AFP Weggis, Suiza. La mayor parte de la selección brasileña llegó ayer a la localidad suiza de Weggis, junto al lago Lucerna, donde permanecerá durante dos semanas preparándose para defender su condición de campeona en la Copa del Mundo que se jugará en Alemania. Un autobús con el grueso de la delegación, que embarcó en Río de Janeiro, provocó un espectacular alboroto en la tranquila Weggis, con centenas de vecinos y curiosos mezclándose con los periodistas de varios países del mundo para intentar ver a los jugadores.
De la delegación, apenas el atacante Fred, del francés Lyon, y el arquero Júlio César, del Inter de Milán, mantuvieron un rápido contacto con la prensa. El astro Ronaldinho atravesó el jardín delante del hotel para que los fotógrafos, bloqueados por la policía en la calle, pudieran tomar una imagen. "Yo estoy muy feliz de estar en el grupo mundialista y espero que podamos iniciar esta campaña al hexacampeonato con el pie derecho", dijo Júlio César, antes de sumarse al resto de los jugadores y desaparecer dentro del hotel. Fred admitió que por el momento no tiene expectativas de ser titular en el plantel. "La base de la selección ya está formada desde hace mucho tiempo y (el entrenador Carlos Alberto) Parreira ya conoce a todos los jugadores y este tiempo en Weggis servirá para dar los últimos toques", explicó. El lateral derecho Cafú, el arquero Dida y el volante Kaká, del italiano Milán, fueron los primeros en llegar al hotel, al igual que Fred, conduciendo un vehículo desde Milán, y poco más tarde lo hizo el volante Gilberto Silva, del Arsenal. Revuelo. Minutos más tarde llegó al hotel el atacante Ronaldo, del español Real Madrid. La llegada del automóvil que transportaba a Ronaldo generó el primer gran revuelo frente al hotel, aunque el jugador no se detuvo a saludar a la multitud que coreaba su nombre. Hoy, los jugadores serán sometidos a exámenes médicos y la primera sesión de entrenamientos con pelota será mañana. Entre las montañas y el lago, con la imagen de los picos nevados al fondo y los densos bosques cubriendo los cerros más próximos, Weggis, con menos de 5.000 habitantes, es el lugar de tranquilidad que los pentacampeones del mundo buscaban para prepararse. Weggis, que obviamente nunca antes había figurado en el mapa futbolístico de Brasil, se convertirá prácticamente en un territorio verdeamarelo, al menos durante las próximas dos semanas. Todas las calles que rodean el hotel de los brasileños estarán bloqueadas al tránsito de vehículos. En Weggis, aún antes de la llegada de la selección, era raro encontrar un edificio que no estuviera decorado con los colores verde y amarillo, ya fuera con una bandera, una foto de los jugadores o un cartel. En las soleadas calles se pueden ver incontables niños con las camisetas verdeamarelas de Ronaldo o Adriano, aunque la del FC Barcelona con el nombre de Ronaldinho en la espalda es también común.
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