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Futuro con Chávez La esperanza no puede suicidarse ni soportar generaciones de pobreza extremaVladimir Gessen ©FIRMAS PRESS@nacion.com Psicólogo y comunicador venezolano Recientemente, un irracional Hugo Chávez ha ofrecido a los venezolanos un futuro "luminoso y cercano" como sería, primero, la guerra asimétrica o de cuarta generación. Segundo, el "derramamiento de sangre venezolana para defender a Cuba", o sea, al régimen de Castro, y, por último, el suicidio colectivo: "Nosotros haremos lo que hacen los iraquíes... Si nos agreden volaremos nuestros propios campos. no habrá petróleo para nadie". Chávez invita a inmolarse por "su causa", la cual no parece ser la del resto de los venezolanos. Chávez y Fidel quieren "derrotar al imperialismo", la mayoría de los cubanos y de los venezolanos lo que quieren es vivir en armonía, libertad y paz, desarrollar sus países, que exista empleo y que el bienestar, el confort y las riquezas alcancen para todos. Pésima y corrupta. Venezuela en la década de 1960 dependía del petróleo. En ese entonces Malasia también. Los ingresos de Malasia eran el 90% proveniente del hidrocarburo. Para finales del siglo XX, Venezuela dependía todavía del ingreso petrolero. La pésima y corrupta administración de gobiernos estatistas y populistas, de signo socialdemócrata o socialcristiano, condujo a niveles de pobreza inaudita que provocó el colapso del sistema y la aparición de alternativas como la de Chávez. Mientras tanto Malasia, también a finales de la década de 1990, se convertía en una potencia económica en Asia y más del 90% de sus ingresos no eran producto del petróleo, sino de los bienes y servicios producidos. Malasia es una nación complicada: un 30% de su población es de origen y religión hindú, un 30% es budista de origen chino y asiático y el 40% es malayo islámico. La religión oficial es el islam. Una minoría es cristiana y de otras religiones. No obstante, gracias a la libertad y la tolerancia, todos conviven en paz. Caminar por su capital, Kuala Lumpur, es ver una ciudad cosmopolita, moderna, multicultural, multirracial, donde todos actúan y visten acordes con sus costumbres y religiones y se respetan mutuamente. Malasia es un país donde la pobreza ha sido derrotada y su futuro sí es verdaderamente resplandeciente y próximo. Ellos no le declararon la guerra al imperialismo. China tampoco, y ya se convierte en segunda potencia económica mundial. Sin ir muy lejos, Chile es gobernada por los socialistas (los del siglo XXI de verdad). La señora presidenta Michelle Bachelet padeció el exilio, a su padre lo torturaron y murió en prisión durante la tiranía de Pinochet. Ella no pregona en manera alguna la venganza, el odio social, el antiimperialismo. Sin embargo, encabeza un gobierno socialista moderno, contemporáneo, con enormes éxitos sociales y económicos. Riqueza por 10. Cuando Chávez llegó al poder, el barril de petróleo estaba a $7; ahora, a más de $70. Chávez cuenta con ¡diez veces! más ingresos. Puede mantener a ¡10 países! como la Venezuela de la década de 1990 o multiplicar por 10 la riqueza en Venezuela y terminar con la miseria. Sin embargo, en lugar de prometer tolerancia, desarrollo, disminuir la pobreza, empleo para todos, libertad y emancipación económica, Chávez promete un ¿futuro? de fuego y muerte. Estoy convencido de que es el principio del fin. pero, del gobierno chavista. El pueblo venezolano nunca va a estar de acuerdo en quemar su casa. Las fuerzas armadas, cuyo deber natural es defender las riquezas venezolanas, no van a destruirlas. Chávez se equivoca. Los venezolanos no quieren sufrir lo que Iraq, ni que su presidente se comporte como Sadam Husein. La esperanza no puede ser ir a una guerra a suicidarse y luego a soportar por generaciones la pobreza extrema. Lo que se aspira es ser libres y desarrollar al país hasta lo imaginable, como Malasia, como Irlanda, como Portugal, como España. No menos que eso.
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