|
|
|||||
|
|
Alemania trabajó en la unidad Los pupilos de Klinsmann hicieron poco o nada de futbol durante ese períodoAyer los alemanes llegaron a Ginebra, Suiza, para comenzar el trabajo de verdad Daniel Martínez Para La Nación Sicilia, Italia. Los anfitriones del Mundial empezaron la preparación del torneo descansando, divirtiéndose, tomando el sol con sus esposas, novias y prometidas, con unas vacaciones que no parecían tener nada que ver con el futbol y sin embargo para el entrenador Jürgen Klinsmann son parte de la columna vertebral de su trabajo. Una vez finalizada la temporada profesional en Europa era necesario, a juicio de los responsables del equipo nacional alemán, contar con un tiempo de reposo en el que los jugadores tuvieran la oportunidad de recuperarse física y anímicamente de los largos y exigentes meses de torneo con sus clubes. Por eso los ejercicios que se realizaron, casi siempre al inicio del a mañana, estaban destinados exclusivamente a evitar que la condición física de los integrantes de la selección disminuyera. Los aficionados se preguntan cuál es el objetivo de este -para algunos extremadamente relajado- arranque de la preparación de uno de los favoritos a alzarse con la Copa del Mundo. Para responder a esta interrogante es necesario referirse a la personalidad del entrenador Klinsmann, un hombre que habla de su equipo en términos de un proyecto; un profesional fuertemente marcado por la mentalidad de trabajo norteamericana que exige de sus integrantes una profunda identificación con el objetivo final. Los días que los futbolistas alemanes estuvieron en Cerdeña fueron para Klinsmann y sus colaboradores mucho más que simples jornadas de descanso. Su propósito, aunque él no lo reconozca oficialmente, fue otro diferente al puramente vacacional: consolidar la unidad de 23 individuos en torno al concepto de equipo. Para lograr ese espíritu de grupo se recurrió a diferentes herramientas, por ejemplo la conformación repetida de un círculo de jugadores abrazados entre sí; uno gritaba "nosotros somos..." y el resto en coro respondía aún más fuerte "un equipo", tres veces seguidas. O los permanentes llamados de aliento con palabras como "fuerza" y "victoria" que se fueron integrando a lo largo de la semana al repertorio diario de conversaciones. Los seleccionados alemanes aprendieron en Cerdeña a confiar ciegamente el uno en el otro mediante ejercicios -como el dejarse caer de espaldas seguros de que uno de sus compañeros los recibirá- y actividades sociales en las que se integraron la vida profesional y la vida privada gracias a la participación de las esposas y novias de cada futbolista. "El fundamento del equipo durante el Mundial será el trabajo mancomunado, en todos los campos debemos ser mejores que los rivales", dijo Klinsmann.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |