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Hospitales de CCSS arrastran enorme rezago tecnológico Solo en equipos de radiología se necesitaría invertir unos $30 millonesCentros regionales están sin TAC, rayos X y ultrasonidos modernos Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Los hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) arrastran un enorme rezago tecnológico, que obliga a muchos de ellos a trabajar con equipos de 20 o más años de existencia. Según cálculos preliminares de la Gerencia de Operaciones de la Caja, se necesitan unos $30 millones solo para reponer los equipos de imágenes médicas (como tomógrafos, fluoroscopios y aparatos de rayox X).
Esa es el área con mayor atraso de todas, pues en otras, como radioterapia, la CCSS compró un acelerador lineal de los más modernos del mercado. La institución realiza un inventario de equipos para determinar las necesidades reales y trazar un plan de inversión. Aunque en la última década se contrajeron varios préstamos para la renovación de equipos -entre ellos, el español y finladés por un total de $80 millones-, estas adquisiciones no lograron reducir la brecha tecnológica en los servicios de la CCSS.
Esa brecha es más pronunciada en los hospitales regionales, como los de Puntarenas o Grecia, donde deben enviar a sus pacientes hasta San José para realizarle exámenes básicos como ultrasonidos o mamografías. Ejemplos sobran.El hospital México, calificado como de categoría "A" y que realiza cirugías complejas (por ejemplo trasplantes), debería contar con tecnología de punta. Sin embargo, trabaja con un tomógrafo para el cual casi no se consiguen repuestos. Este aparato tiene 14 años. Por su "edad", la empresa fabricante ya sacó de circulación muchas de sus piezas.
Por eso, cuando se descompone -problema cada vez más frecuente-, se genera toda una crisis en el hospital porque el aparato hace hasta 70 estudios al día, cuando su capacidad máxima es de 30. Los pacientes son quienes resultan afectados. Aquellos casos "no urgentes" deben esperar hasta dos años para hacerse una tomografía en ese hospital, dijo la jefe de la clínica de radiología, Grace Curling. También en el México, uno de los tres equipos de flouroscopia dejó de servir hace poco luego de 34 años de trabajo. Este aparato -que se utiliza para revisar el funcionamiento de órganos internos-, aún no ha podido ser sustituido. Por su parte, en el hospital de Guápiles, en Limón, los médicos urgen otro ultrasonido más moderno porque el único que tienen no les permite hacer estudios más especializados a sus pacientes. Y en el hospital de San Carlos, en Alajuela, esperan que se finiquite la compra del que será el primer mamógrafo que tendrán en toda la historia de ese centro. Ante la falta de ese aparato, todas sus pacientes con sospecha de cáncer de mama, deben ser remitidas a hospitales de Alajuela o San José a engrosar listas de espera. Planes. El director de equipamiento de la CCSS, Marvin Herrera, expuso que se creó una comisión para valorar la viabilidad de adquirir tomógrafos para lugares como Puntarenas, Pérez Zeledón y San Carlos. La institución, además, está en proceso de comprar la primera resonancia magnética de la Caja, que costará $3,5 millones. La junta directiva apoya la iniciativa de buscar nuevas alternativas para comprar tecnologías de alta complejidad. Entre ellas, se encuentra el sistema de arrendamiento, dijo Paquita González, directora de Administración de Proyectos de la Caja. Colaboraron los corresponsales Carlos Hernández, Oliver Pérez, Rebeca Rodríguez, Gabriela Gatgens, Zoila Mora y Jorge Esquivel.
En pocas palabras Eduardo Doryan Garrón Presidente ejecutivo de la CCSS 'Hay que trabajar en redes' ¿Cuál es la política que aplicará para superar el rezago tecnológico? Primero, hay un estudio que estamos revisando donde se muestran las necesidades de infraestructura y equipamiento a lo largo y ancho del territorio nacional. Pero lo más importante es ver ese tipo de cosas desde una perspectiva diferente y es por redes de servicios de salud. Porque si no evaluamos eso de esa manera, entonces no estaríamos elevando la capacidad resolutiva de los distintos niveles. ¿Qué planean hacer con la renovación de los equipos? Pueden comprar nuevos, pero si los cambian cada 20 años. En el futuro debemos pensar la forma en que compramos los equipos, la forma en que le damos mantenimiento, la forma en que están ligados con los distintos niveles de atención en salud. Eso es un trabajo que estamos haciendo con todo cuidado y nos va a tomar un tiempo, pero es esencial. Los equipos deben ser consecuencia de los siguientes criterios: que contribuyan a resolver necesidades de la gente con base en su perfil epidemiológico; que estén localizados en lugares donde su capacidad de resolución ayude a resolver cuellos de botella en atención y calidad de servicio; y porque forman parte de un diseño por redes. Esto es materia complicada pero que tenemos que hacer. Con base en esto podríamos hacer un plan de inversiones a largo plazo. ¿De dónde saldría la plata de este plan de inversiones? ¿Vendría de otro préstamo? Es totalmente prematuro ver si eso es posible financiarlo con recursos de la Caja o con recursos externos, o con una mezcla, o si algunas de esas cosas deben ser en arriendo y si al final del arriendo la propiedad pasa a ser de la Caja, o cuáles cosas se hacen con organismos internacionales. Todo con las reglas más claras, transparentes y rigurosas. Aquí hay todo un proceso que espero que conduzca a la definición de políticas muy claras sobre este tema.
Hospitales de Liberia y San Ramón se modernizan Zoila Mora y Rebeca Rodríguez Corresponsales Los hospitales Carlos Luis Valverde Vega, de San Ramón, y Enrique Baltodano, de Liberia, cuentan con modernos equipos. En parte se obtuvieron por donaciones de entes externos, créditos obtenidos a través de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y por presupuestos de esos dos hospitales. Según comentó Jorge Eduardo Chacón Madrigal, director del hospital ramonense, aunque existe cierto rezago tecnológico (como tener un equipo de rayos X funcionando 30 años) no es tan significativo como en otros sitios. Con el financiamiento español se dotó a ese centro médico de 78 aparatos nuevos. Con el préstamo finlandés llegaron 55 equipos, entre ellos dos centrales de monitoreo, un Arco en C (equipo de rayos X para cirugía), incubadoras y dos máquinas de anestesia. "Algo que nos fortalece es la Unidad de Electromedicina. Consiste en dar mantenimiento al equipo médico de manera preventiva", dijo Rolando Carvajal, de Mantenimiento del hospital ramonense. Parte de los nuevos dispositivos para diagnóstico es un equipo de rayos X digital que es usado en ortopedia y vascular periférico. También cuentan con un ultrasonido gastrointestinal donado por la embajada de Japón en abril, y con una sala de cuidados críticos en urgencias, creada en el 2004, con dos centrales de monitoreo que permiten observar los signos vitales del paciente. En el hospital Enrique Baltodano, los equipos más viejos datan de 1996. En esto ayudó la construcción del nuevo edificio, pues muchos de los aparatos se compraron nuevos. Según la Dirección Médica del hospital, parte de los equipos se consiguió mediante los créditos español y finlandés, y compras locales del propio hospital. Cuando un paciente requiere traslado a San José es porque necesita una tomografía o porque allí no cuentan con el médico especialista. $80 millones para casi nada Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Los préstamos español y finlandés por los cuales el país se endeudó por $80 millones, no ayudaron a aliviar el rezago tecnológico en los servicios de salud de la Caja. A través de esos créditos ingresaron al país más de 6.000 aparatos diferentes: desde monitores cardiacos y ambulancias, hasta incubadoras y equipos para revisar oídos, nariz y gargantas. Es cierto que no fueron concebidos como la única salida para modernizar los hospitales y clínicas, pero se esperaba que, al menos, ayudaran a aliviar la precaria situación de los servicios, que no habían renovado equipos desde la crisis económica de los años 80. Los préstamos se comenzaron a ejecutar en el año 2000, con el ingreso de los equipos españoles. Estos son los que más problemas han dado, pues casi todos necesitaron reposiciones y, algunos, del todo, no han funcionado. Los aparatos finlandeses presentaron menos problemas técnicos. Sin embargo, llegaron en cantidades y en tipos que no se necesitaban en los hospitales. En el 2004, trascendió una red de intereses para aprobar el crédito finlandés a cambio del pago de comisiones. Por esto, renunció en ese año el entonces presidente ejecutivo de la Caja, Eliseo Vargas. De ahí que en el informe de agosto del 2004 del ingeniero Rafael Carrillo al entonces presidente Abel Pacheco, se catalogara a ambos créditos como "uno de los mayores desperdicios de la CCSS". Solo por el crédito español el país se endeudó por los próximos 30 años. Con el finlandés el plazo de pago es de 8 años. Ambos pagos los asumió el gobierno como parte de su acuerdo con la CCSS para saldar la deuda que tiene con la institución. El actual jerarca de la CCSS, Eduardo Doryan, no descarta ni confirma utilizar los créditos externos para financiar un plan de inversiones. Aclaró que cualquier compra debe responder a criterios de necesidades de la gente y a la ubicación en sitios estratégicos de la red de servicios.
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