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ICE: redefinición de objetivos Es imprescindible adaptar las instituciones a los tiempos y exigenciasRicardo Trujillo rtrujillo@ieee.org Sin discusión, el ICE ha sido una gran institución al servicio del desarrollo nacional. Pero ante la actual panorámica de un innegable proceso de ideologización de su personal bajo la dirección sindical, el alcance de metas de cobertura eléctrica nacional casi total y las incesantes innovaciones tecnológicas en los sistemas de telecomunicación, es más que prioritario para el interés nacional la redefinición de sus objetivos y su papel en el futuro acontecer social, político y económico. Es responsabilidad constitucional de los poderes de la Republica, electos por mandato popular, crear, transformar y clausurar las instituciones necesarias para el desarrollo. No existe ley que delegue esa potestad en los funcionarios o servidores públicos que laboran para esas instituciones. Sencillamente, corresponde a los Poderes Ejecutivo y Legislativo transformar cualquier institución pública y adaptarla a los tiempos y exigencias. Ideologización extrema. El escándalo ICE-Alcatel, otros menos publicitados, la ideologización extrema a la que se ha visto sometido el personal del ICE y el comportamiento político de su actual dirección sindical son síntomas de una compleja pero manifiesta realidad, que nos pone a dudar de sí la institución esta al servicio del país o de una cúpula muy bien organizada. Los constantes recordatorios publicitarios de los alcances logrados en cobertura eléctrica, si bien son loables, más bien indican que se han cumplido las metas y que resta por electrificar solo las zonas montañosas y aisladas. Eso explica por qué ya muy pocos estudiantes escogen la carrera de Ingeniería Eléctrica, cuando hace 40 años era la preferida. Las optocomunicaciones, el microprocesamiento digital y el aprovechamiento más eficiente del espectro radioeléctrico han contribuido al abaratamiento de los sistemas de telecomunicación y de sus servicios, poniéndolos al alcance hasta de los más pobres. No es sorpresa que las inversiones en redes corporativas privadas y las compras en terminales fijas y móviles (celulares), superan ampliamente a las del ICE. Muchas empresas privadas pueden perfectamente compartir sus comunicaciones inalámbricas de área local WiFi, para beneficiar a usuarios vecinos a mucho menor costo que el ICE. Muchas comunidades en precario se podrían beneficiar de esa tecnología si se permitiese la actividad legal de operadores privados. Miles de hogares rurales tendrían comunicaciones de voz y datos vía WiMax si se abriese el mercado, beneficiándose de la competencia de precios entre múltiples operadores. Pérdida de sentido. El concepto trillado y demagógico de dar servicios al costo, con criterios de universalidad y solidaridad, perdió sentido cuando los cargos por tarifa básica cuestan menos que una comida diaria y el equivalente a un combo de hamburguesas. Por eso ni los funcionarios del ICE ni su dirigencia sindical pueden anteponer sus intereses a los del resto de la población, ni mucho menos chantajear a los poderes de la Republica con su trillado llamado a la violencia y a la democracia callejera. A los beneméritos de la patria se les rinde homenaje y agradecimiento eterno, se les incorpora en el salón de honor, pero nunca en la historia patria se les ha recompensado con bienes y patrimonio nacionales.
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