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En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com El pretexto de la patria o de la soberanía nacional para rechazar el TLC carece de fundamento, pero a sus usufructuarios o propagandistas les ofrece una ventaja: la emotividad y simplicidad del mensaje facilita la captación, por parte de la gente, y, sobre todo, exime a los autores de la campaña anti-TLC del esfuerzo de argumentar. (Merecen, por supuesto, respeto aquellos que piensan y argumentan, a favor o en contra). Nada mejor, en este sentido, que leer el artículo del domingo pasado, en La Nación, de Patricia Rodríguez Hölkemeyer, intitulado "TLC, empleos e influencias foráneas". En este comentario quedan al desnudo aquellos que, so pretexto de defender la patria -la que se han inventado para sus intereses- están, más bien, al servicio de los sindicatos y ONG de EE. UU., enemigos declarados del TLC con Centroamérica. Así consta en el capítulo laboral del TLC, iniciativa de los sindicatos de EE. UU., principalmente de la AFLC-CIO, de algunas ONG, tal como Public Citizen (Global Trade Watch), y de coaliciones como Citizen Trade Campaign y Alliance for Responsible Trade. Estas organizaciones antiglobalización luchan por encarecer los costos laborales del Tercer Mundo por el temor a perder competitividad y al traslado de puestos de trabajo al exterior. Estos grupos se opusieron, por diez años, a la negociación de acuerdos comerciales por la vía rápida; propugnan la elevación de estándares laborales en los países en vías de desarrollo, precisamente para entorpecer las inversiones, y califican, hipócritamente, como "solidaridad con el Tercer Mundo", lo que, más bien, incrementa la pobreza y el desempleo. Esta poderosa red diplomática y financiera, con sindicatos y grupos de intelectuales y humanitarios, adversó las concesiones del TLC a Centroamérica, así como las preferencias similares a las de la Cuenca del Caribe para los países africanos. Quien quiera descubrir esta trama de engaños y mentiras que consulte el enlace respectivo en Internet o lea las declaraciones de Thea Lee, directora de Asuntos Públicos de AFL-CIO. Jamás figura, por cierto, en esta campaña el combate de la pobreza por medio del empleo, la educación o las inversiones. La defensa del TLC con EE. UU, nuestro principal socio comercial y el mayor inversionista en Costa Rica, tiene sentido. Lo que no tiene sentido, por irracional y antipatriótico, es aliarse con los sindicatos y ONG de EE. UU. contra el aumento de empleo, transferencia de tecnología o las inversiones en nuestro país, o contra la inaplazable agenda complementaria. La patria auténtica y la patria manipulada.
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