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De mayo a noviembre Nicaragua no debe poner en riesgo la democracia que comienza a aflorarAlejandro J. Ayón Lacayo aayon@unica.edu.ni Médico El 8 de mayo fue de suma importancia para la hermana Republica de Costa Rica y para todos los centroamericanos, más aún para los que tenemos lazos indisolubles con esa nación y su situación. Por primera vez en los últimos 36 años, sube a la Primera Magistratura de ese país un presidente reelecto. Este gran paso coloca a Costa Rica en su edad madura como democracia, a otro nivel del resto de las democracias de Centroamérica y Latinoamérica. Y nadie mejor para llevar esa antorcha que el doctor Óscar Arias Sánchez, quien tanto hizo por Centroamérica y quien colocó a Costa Rica en el mapa mundial. Los que en forma seria y madura admiramos la política tica y a muchos de sus líderes (Figueres Ferrer, Oduber, Calderón Guardia, Monge, Arias y otros) estamos contentos de ver cómo se dio un voto de confianza a un gran estadista, enviándole un mensaje claro al mundo: los costarricense ya no votaran más por los partidos tradicionales sino por hombres y mujeres, por ideas y propuestas; se acabo el voto partidario. Para eso se necesitaron muchos años de madurez política. Querer traspolar eso a Nicaragua es desconocer el momento histórico de las naciones y poner en riesgo la incipiente democracia que estamos cuidando. Injerencia de Chávez. En Nicaragua, el esfuerzo se encamina a evitar que regrese la noche oscura (como, en su segundo viaje a Nicaragua, llamó Juan Pablo II a la época del sandinismo). Lamentablemente, los intereses personales de algunos nuevos políticos, líderes de alianzas con partidos que nunca han tenido injerencia en el bienestar nicaragüense, están dividiendo a la democracia y sus fuerzas y le están dando al frentismo, con Daniel Ortega a la cabeza, mayor posibilidad de triunfo. Podemos ver que esta posibilidad la contemplan también el dictador Chávez en Venezuela, y por eso ha iniciado una campaña de ayuda, que lo único que busca es infiltrar sus fuerzas en la región. A nadie en Centroamérica le conviene que Ortega forme parte del grupo de los muñecos de Castro (Chávez, Morales). El mensaje a los miles de nicaragüenses que viven en Costa Rica y a los mismos costarricenses es que, en noviembre de este año, también los nicaragüenses queremos seguir por los caminos de la democracia y que en nuestro proceso de madurez democrática debemos pasar todavía muchas etapas. Aquí no solo importa el candidato (que es de suma importancia), también importan el partido y su estructura para lograr la mayoría de votos y luego defender el voto en las urnas ante la evidente amenaza del sandinismo y su poder en el Consejo Supremo Electoral. Democracia y pobreza. Hoy que disfrutamos de los alcances de los hermanos costarricenses en democracia y que ha sido fuente de inspiración para muchos en el mundo, los nicaragüenses debemos tener claro que para obtener tales logros es importante de cara a las próximas elecciones unir esfuerzo en torno al candidato demócrata y su partido, que tenga por tradición la vida democrática y en su agenda continuar esfuerzos por sacar a Nicaragua de la pobreza. Pero, bueno, hoy celebremos lo que debemos de celebrar el avance de los hermanos costarricenses y su sueño democrático.
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