|
|
|||||
|
|
Encuestas políticas Las encuestas miden una situación dada en un momento específico y están sujetas a erroresAlfredo Blanco Odio ablancoo@costarricense.cr Estadístico Seguí las explicaciones y comentarios sobre encuestas y preferí abstenerme de opinar, pero siento que se está llegando a extremos que pueden herir susceptibilidades y hasta poner en duda la honorabilidad de las personas. Comento lo que hasta ahora no se ha expuesto. Un alumno de Bioestadística de la carrera de Medicina me consultó, recién pasadas las elecciones, si debíamos concluir que las encuestas fallaron. Le respondí que si pone el termómetro a un paciente y marca 39 grados, pero al día siguiente, después del tratamiento médico, es 37 grados, ¿debemos concluir que el termómetro está malo? Ese es exactamente el problema que debemos enfrentar: las encuestas son un instrumento de medición y reflejan una situación dada en un momento dado y bajo circunstancias cambiantes. ¿Cómo debe entenderse esto? Peso relativo. En el diseño de una muestra participan una serie de condiciones como son la homogeneidad o heterogeneidad de la población, o sea, si las opiniones están concentradas alrededor de pocos candidatos (homogéneo) o la preferencia está dispersa entre varios candidatos (heterogéneo). El segundo aspecto es lo que se llama "error de muestreo", que siempre se comete al pretender estimar el valor (parámetro) de la población con base en el resultado de una muestra; entendemos que un termómetro mide la temperatura de un punto y nosotros suponemos que representa la de todo el cuerpo. Este error de muestreo se puede medir, pero siempre existe y tiene un peso relativo en cualquier resultado. Otro concepto que incide en el uso de muestras es la probabilidad de que la muestra que seleccionamos al azar sea una de las miles posibles que no necesariamente reflejan el sentimiento de toda la población; por ejemplo, si por efecto del azar la muestra cae en un pueblo que está parcializado a favor de cierto candidato (su lugar de origen, por ejemplo). En medio de todas estas variables en juego, cuando leía en un periódico, por ejemplo: "El candidato A tiene 43%", pensaba, ¡Dios mío, qué forma de confundir a los lectores, qué lejos de la realidad decir semejante temeridad! No dan resultado puntual. Un resultado de tal naturaleza debió haber dicho técnicamente: "Si las elecciones hubieran sido el día tal teníamos un 90% de probabilidad de que las intenciones de voto a favor del candidato A estaban entre 40% y 46%". Ninguna encuesta da un resultado puntual; lo que se obtiene es un intervalo que es más grande o pequeño en función del tamaño de la muestra y dentro de ese intervalo todo puede suceder. Finalmente, la encuesta mide un momento determinado, si la campaña política -en la que se invierten millones que nosotros pagamos- surte efecto, es de esperarse que estos cambios de opiniones entre los electores se vean reflejados en los resultados de las encuestas. Conclusión: las encuestas científicamente diseñadas, como creo y confío que han hecho mis colegas, y técnicamente recopiladas y elaboradas se deben interpretar como hace un médico con el termómetro: son un instrumento de medición de una situación dada en un momento específico, sujeta a errores, y nunca pueden asegurar cuál será el resultado de las elecciones cuando se lleve a cabo el censo en otro momento diferente o, lo que es igual, el conteo final de los votos.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |