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Archivos nazis serán abiertos Son 27 kilómetros de estantes que Alemania finalmente aceptó abrirDocumentos tienen información confidencial de miles de detenidos Bad Arolsen. AFP. Tras una semiconfidencialidad de más de 60 años, los archivos nazis de Bad Arolsen (centro de Alemania), que reconstruyen el trágico destino de 17,5 millones de víctimas en los campos de exterminio nazis, estarán pronto a disposición de los historiadores. Los 11 países encargados por décadas de velar por los archivos (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, Estados Unidos, Polonia, Israel, Holanda, Bélgica y Luxemburgo) decidieron, finalmente, abrirlos a la investigación histórica. Después de que Alemania levantó sus objeciones en la materia el mes pasado, los 11 estados pondrán fin a una semiconfidencialidad de más de 60 años, en archivos de más de 47 millones de documentos. Dispuestos sobre 27 kilómetros de estanterías en edificios de una pequeña y tranquila localidad del centro de Alemania, los datos solo habían podido ser consultados hasta ahora por objetivos "humanitarios", de forma individual y nominativa, para la búsqueda de una víctima. Los registros de los campos de concentración o de las órdenes de arresto emitidas por la Gestapo fueron reunidos y clasificados tras la Segunda Guerra Mundial. El objetivo era práctico: encontrar a los civiles deportados o sometidos a trabajos forzados por el régimen hitleriano, reconstruir su trayectoria y, eventualmente, aportar a las víctimas una prueba de su internamiento, a fin de abrir la vía para su indemnización. Hasta ayer, más de 300 empleados permanentes continúan analizando anualmente decenas de miles de demandas individuales, provenientes de unos 60 países. Difícil. Se trata de una labor muy compleja, ante la inmensidad de la base de datos. Por ejemplo, los archivos registran 849 formas diferentes de escribir el patronímico (apellido) judío "Abrahamovicz". Estos documentos emanados del escrupuloso rigor administrativo del Estado nacional-socialista, son, en consecuencia, sensibles. Algunos mencionan la presunta homosexualidad de la víctima o con mayor precisión indican: "criminal profesional". Otros informan que una mujer fue arrestada por la Gestapo porque era madre de un niño mestizo y se había negado a ser esterilizada, o que un hombre sometido a trabajos forzados era "esquizofrénico". Estas precisiones explican la reticencia hasta ahora de algunos países, especialmente Alemania, a autorizar la apertura de estos archivos a los historiadores. "Uno de los objetivos de la reunión (de hoy) será determinar las modalidades por las cuales los investigadores podrán acceder a estos documentos", explicó María Raabe, portavoz del Servicio Internacional de Búsqueda (ITS). "Por ejemplo, deberán comprometerse por escrito (los investigadores) a no transcribir en sus trabajos los nombres de las personas afectadas", agregó. Sin embargo, para gran parte de la comunidad científica, el acceso a Bad Arolsen no aportará nada nuevo más allá de detalles microscópicos de lo que ya se conoce que ocurrió con los millones de víctimas de los nazis.
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