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Violencia en Sao Paulo sigue fuera de control Tercer día de ataques contra policía paraliza parte de la ciudadGobierno enviará 4.000 efectivos a fin de responder a decenas de ataques Sao Paulo. EFE. La peor ola de ataques criminales contra la policía en la historia de Brasil cumplió ayer su tercer día consecutivo, con saldo de 81 muertos, varias cárceles en rebelión y decenas de buses quemados, mientras el miedo se extendía por la ciudad. Entre el viernes y ayer se habían registrado 180 ataques en las calles de Sao Paulo, mientras 12 mafias se apoderaron de cárceles por todo Brasil, informó ayer la Secretaría de Seguridad Pública. Numerosos restaurantes, cines y oficinas cerraron sus puertas por temor a los ataques, en momentos en que la policía aún no logra controlar al grupo criminal que lanzó la ofensiva. Esta es una represalia por el traslado de sus líderes a cárceles de máxima seguridad. La transferencia e incomunicación de cabecillas fue dispuesta para impedir reuniones entre presos y pandilleros que se encontraban en libertad. Además de 39 policías, también fallecieron ocho guardas carcelarios, cuatro civiles y 38 delincuentes. Las autoridades informaron de que hay 49 heridos, entre agentes del orden y civiles, y 91 sospechosos detenidos. La Secretaría de Administración Penitenciaria informó de que entre el viernes y ayer se registraron 83 motines en las cárceles, de los cuales 73 ya terminaron o fueron controlados por la policía. En su tercer día consecutivo, la inusitada ofensiva contra la policía se extendió a los autobuses de Sao Paulo y sumergió en el caos a la mayor ciudad de América del Sur. Gigantescos embotellamientos se produjeron a inicios de la tarde, cuando cientos de trabajadores del centro decidieron regresar a sus hogares ante los rumores, oficialmente desmentidos, de que se instauraría el toque de queda. El reino del miedo. Tiendas y centros comerciales cerraron, garajes de autobuses no abrieron del todo y las escuelas recibieron menos alumnos. Incluso el sector financiero, corazón económico de Brasil, funcionó a velocidad reducida. "Lo que ocurrió fue una provocación, una demostración de fuerza del crimen organizado", dijo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, después de reunirse con el ministro de Justicia, Márcio Thomaz Bastos. El Ministro viajará a Sao Paulo para reiterar al gobernador el apoyo de la Fuerza Nacional de Seguridad, un cuerpo de unos 4.000 efectivos entrenados para contener brotes de violencia delictiva. "No se trata de una intervención, tenemos plena confianza de que el gobierno de Sao Paulo va a controlar eso", dijo Bastos sobre la resistencia de algunos gobernadores a la asistencia federal. El gobernador de Sao Paulo, Cláudio Lembo, rehusó el fin de semana la acción de fuerzas federales o militares, confiado en que la policía del estado podría contener la violencia. Sin embargo, la situación aún no se controla.
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