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Un plan de medio siglo Si no damos ahora el salto, traicionaremos a esta y a las futuras generacionesRodrigo Zeledón De oportuno y pertinente debemos calificar el "Plan de Medio Siglo en Ciencia y Tecnología" que se entregara recientemente al nuevo gobierno, por parte de los responsables del Plan. Esta "Estrategia siglo XXI" pretende, en forma seria y bien concebida -en la nueva era de la sociedad del conocimiento- hacer que Costa Rica se convierta en una nación desarrollada en la primera mitad del siglo, "desde la perspectiva del desarrollo humano sostenible". El Plan fue publicado en tres tomos: el primero de ellos dedicado a un diagnóstico de situación; el segundo, a la visión estratégica, es decir, a las metas que se desea alcanzar; y el tercero constituye un Plan de Acción, o sea, una propuesta que define los caminos que se deben seguir para lograr los objetivos propuestos, en diversos plazos. Este nuevo proyecto se materializa gracias a la decisión de la Asamblea de Fundadores de la Fundación para la Cooperación CR-USA, la cual acogió y acordó respaldar económicamente la idea, bajo el liderazgo del Ing. Jorge Manuel Dengo y del Dr. Franklin Chang. El hecho de que el Plan naciera con el respaldo de tales padrinos, es en sí mismo una garantía de seriedad y de rigor científico y técnico. Además, el Plan contó con la consulta y colaboración de unos 250 especialistas, divididos en 20 grupos temáticos, representantes de todas las fuerzas vivas del país, vinculados al quehacer científico y tecnológico. Como lo han manifestado Alejandro Cruz y Gabriel Macaya, compiladores de la publicación y coordinadores de todo el proceso de elaboración del Plan -que requirió algo más de un año-, este se apoya en todas las áreas vinculadas con el conocimiento, sin dejar de lado las ciencias sociales y las humanidades en general. Algunos detalles del Plan han sido ampliamente divulgados por la prensa, así como importantes declaraciones de sus coordinadores. Decíamos que el Plan es oportuno y pertinente porque llega en un momento en que se inicia un nuevo gobierno que ha ofrecido, durante la campaña electoral, mejorar la dotación económica para lograr los necesarios cambios que se requieren en nuestro sistema educativo, e impulsar el desarrollo científico y tecnológico, dos pilares fundamentales de la "Estrategia de Medio Siglo". Esto significa que el nuevo gobierno podría adoptar el Plan, para dar inicio a las actividades que se consideren viables y solicitar para ello una nueva cooperación de la Fundación CR-USA en las etapas que conviene implementar de inmediato. Sin complejos ni temores. Estas acciones deben tomar en cuenta el contexto mundial de la nueva economía del conocimiento, y los cambios que Costa Rica requiere para convertirse en un país del Primer Mundo, dejando atrás los complejos y los lazos de dependencia que la agobian. El Plan atiende múltiples aspectos que pondrían al país en la ruta del progreso sostenible, valiéndose de sus ventajas competitivas, sobre todo de su recurso humano. Esto permitiría conjugar adecuadamente el conocimiento científico, la tecnología moderna, la innovación y la producción. No puede el país seguir escuchando de sus gobernantes, a manera de excusa, que la falta de recursos económicos impide llevar a cabo una serie de obras de gran urgencia. En este plan se trazan las pautas para que dejemos de ser pobres, si nos proponemos darle a Costa Rica un papel protagónico en la ruta del progreso, acorde con la visión moderna propia de la era digital. Convertir a la ciencia y a la tecnología en insumos de nuestra futura producción, haciendo uso del talento, conocimientos y destrezas costarricenses, convertidos en su principal valor agregado, es algo que está a nuestro alcance. Hoy se abren caminos para ello si contaramos con la decisión y voluntad políticas en donde los partidos y los gobiernos futuros se comprometan a dar continuidad a estas acciones. Hay modelos recientes que podemos observar y adaptar a nuestras circunstancias. Con alianzas estratégicas con países amigos, que estarían más que anuentes a asociarse con nosotros, lograríamos, a corto plazo, una participación mayor en la producción de riqueza en áreas avanzadas, al crear nuestro propio conocimiento, para que el grueso de los dividendos quede precisamente entre nosotros. Un ejemplo como el de Franklin Chang en su subsidiaria de la compañía Ad Astra Rocket, establecida en Guanacaste, nos deja importantes enseñanzas. El conocimiento y las tecnologías que se requieren a partir de la investigación serán producidos en una buena parte por costarricenses, y las nuevas patentes serán nacionales, ha dicho el Dr. Chang. Esta acción de un científico que cree en el valor agregado que puede aportar el talento costarricense, debería ser emulada por otros. No aprovechar la ocasión de dar este salto, con equidad social y hacia una calidad de vida digna para todos, al concluir la primera mitad de este siglo, sería un acto injusto y nefasto para las nuevas y futuras generaciones del país.
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