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Editorial
Lección cívica
Durante los quince días que han seguido a su estreno, la Asamblea Legislativa ha dado muestras de que un clima más racional, constructivo y decoroso predomina en su actitud y en sus trabajos. Quince días es, posiblemente, un tiempo exiguo para aventurar conclusiones firmes. Sin embargo, las muestras observadas alimentan la esperanza de la continuidad. En ello va el cumplimiento de las promesas políticas formuladas y la reconquista de la confianza del pueblo en el sistema político y en la eficacia del sistema democrático.
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Página 15
Juramento constitucional Juan Rafael Espinoza Esquivel
El derecho de la Constitución consagra la obligación del presidente de la República, de los diputados y de los magistrados de la Corte, entre otros funcionarios públicos, de juramentarse como requisito previo a entrar en posesión de sus cargos. Así, el artículo 11 constitucional preceptúa el principio de legalidad y estipula que los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad y que no pueden arrogarse facultades que la ley no les concede. Deben prestar juramento de cumplir la Constitución y las leyes. Por su parte, el numeral 194 estatuye el juramento constitucional que deben prestar los funcionarios públicos y les hace el apercibimiento de que, si no observan y defienden la Constitución y las leyes, Dios y la patria se los demandarán.
Don Óscar y don Ottón Marcelo Martén
En mi primer artículo Página Quince, el 27 de octubre de 1978, comenté la idea de don Jaime Solera de establecer "un sistema de ahorro obligatorio manejado en cada empresa, esto es, una suerte de extensión de los planes de ahorro solidarista". La idea de don Jaime era excelente, pero, como la empresa no es sujeto de derechos y obligaciones, pues forma parte del objeto de la sociedad que la explota, no podía manejar ese ahorro. La empresa se basa en la actividad de su comunidad de trabajo y la sociedad, en lo contrario, pues aporta un capital y contrata para el trabajo a aquella comunidad sin asociarla, marginándola jurídicamente y limitándola económicamente. Para acabar con ese privilegio capitalista, se puede acoger el modelo cogestionario que le da representación societaria al trabajo sin asociarlo. Yo prefiero mi modelo institucional, que asocia al trabajo produciendo con eficiencia y distribuyendo simultáneamente con justicia, como explico en Página Quince del 6 de diciembre del 2005. La asociación solidarista, que representa al trabajo, cambia las acciones laborales que el sistema genera a su favor conservando el voto sobre ellas, por acciones consolidadas sin voto que el Fondo Nacional que con ese objeto se crea emite con el respaldo de las que recibe. Acciones consolidadas que se les van adjudicando en proporción a los trabajadores cesantes. Así se une el binomio: sociedad-empresa para el desarrollo. Une y vencerás.
Al Grano Édgar Espinoza
edgarespinoza@costarricense.cr
Existen varias teorías acerca de por qué a Óscar Arias le disgusta tanto gobernar en la actual Casa Presidencial.
Ciudad y cultura Virginia Pérez Ratton
perezrat@racsa.co.cr
La Casa Presidencial, para bien o para mal, no existe, y no solo por su ubicación excentrada en Zapote: percibida como centro de inacción o de acción negativa durante todos estos años, ha perdido legitimidad e interés para los ciudadanos. Con toda razón levanta un polvorín el proyecto de trasladar la Presidencia al Centro Nacional de la Cultura (Cenac). Así como este centro se ha convertido en espacio simbólico de la cultura, la casa presidencial ha ido difuminándose, en lugar de ser el espacio simbólico del poder que vela por sus ciudadanos. Basta con ir a una inauguración en el Museo de Arte Contemporáneo o a alguno de los conciertos en el anfiteatro para comprobar la vitalidad del centro, que artistas y público asumen como su casa, un enorme e innegable logro pese a las crónicas reducciones en un presupuesto ya magro, para instituciones que se empeñan heroicamente en seguir delante de puro milagro. (Los artistas son los que deberían dar clases de economía).
¿Cuántas Abigail más morirán? Ilse Pacheco Méndez
ilsepacheco@yahoo.com
El 9 de marzo del 2006, en un cafetal de Santiago, La Unión, Cartago, apareció el cuerpo sin vida de Abigail, una joven de 15 años, quien meses antes se había iniciado en la drogadicción y deambulaba por las calles. Murió asesinada de un golpe en la cabeza. Mientras su madre buscó la ayuda que no llegó a tiempo, Abigail era consumida por el crack y finalmente encontró la muerte.
Recursos de Oirsa Rodolfo Coto Pacheco Exministro de Agricultura y Ganadería
En respuesta a las publicaciones de La Nación del 10 de mayo del 2006 sobre los recursos de Oirsa, por respeto a la opinión pública y a mi integridad personal, me permito aclarar:
Cartas a la columna
El humo ambiental -de segunda mano- que producen los fumadores es letal. En Colorado, Estados Unidos, a los 18 meses de la prohibición de fumar en oficinas, restaurantes, centros comerciales y otros sitios cerrados, la cantidad de ataques cardiacos entre la población descendió en un 27%, según la revista Time. ¿Hasta cuándo seguirán los libertarios obstruyendo el Convenio Marco de Regulación del Tabaco?
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Reglamento promoción "Hinchagonal", de La Nación
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