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Que cumplan y no protesten Recibir salarios con dinero público y no cumplir como se debe es corrupciónPiero Protti Meléndez Lawrence, Kansas En el reportaje sobre la carencia de servicios básicos como electricidad y agua en escuelas rurales (La Nación, 25/2/06), es impresionante ver a los niños transportando agua de quebradas a su escuelita. Aun así, se nos informa, muchos de estos estudiantes han recibido reconocimientos del Ministerio de Educación por su excelente rendimiento académico. Indigna ver, entonces, cómo los señores que "lideran" los sindicatos desperdician su tiempo en acciones contra el Gobierno, cuando podrían estar velando por que los servicios básicos se cumplan. Y esta crítica no se basa en percepciones propias pues muchos opinamos que, primero, esos empleados públicos no están cumpliendo a cabalidad con las labores para las que fueron contratados, pues se dedican a protestar. Segundo, esas protestas van siempre contra el Gobierno que, irónicamente, es su patrono: el que les paga con fondos públicos provenientes de todos nosotros, para que hagan huelgas, bloqueos y protestas, e interrumpan el quehacer cotidiano de la mayoría. Tercero, al recibir salarios de dinero público y no cumplir con lo que deberían, están siendo parte de la famosa corrupción que tanto dicen criticar. Caldo de cultivo. Lo más grave de la actitud de "protesta contra todo" es que incita a la desobediencia civil y, ¿por qué no?, a la violencia, algo absolutamente inadmisible en un país donde nos jactamos de la paz. Está bien opinar, pero donde corresponde, no en las calles entorpeciendo el tránsito e incitando a rebelión. Espero que estos señores recapaciten y dejen de pretender gobernar sin haber sido elegidos. Si quieren gobernar, que se postulen y permitan a los ciudadanos decidir si los apoyan o no. En lugar de entorpecer el funcionamiento de la sociedad, que se dediquen a lo que les corresponde: enseñar, abastecer de agua y luz a los niños de zonas rurales, mejorar los servicios públicos y tantas otras labores e instituciones que son orgullo de todos los ticos. Sobre todo, deben pensar que lo único que ganamos con su protagonismo rebelde es estancamiento, al no poder avanzar como nación, y tensión social que no sabemos cuánto podremos soportar.
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