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Áreas marinas protegidas Albergues naturales para la protección, descanso, reproducción, nacimiento y crecimiento de especiesJosé Rodrigo Rojas M. RRojasM@ice.go.cr Biólogo marino, investigador En días recientes se han publicado dos reportajes sobre la posibilidad de abrir la pesca en las extensiones marino-costeras de parques nacionales o reservas protegidas. El eco no se ha hecho esperar y diversos sectores han expresado su posición, lo que me permite, como profesional en el campo de la biología marina, dar una opinión técnica basada en experiencias de países cuyo ordenamiento costero incluye las áreas marinas protegidas (AMP). Punto de partida. La Recomendación 17.38, sobre la protección del medio ambiente costero y marino, adoptada por la 17.ª Asamblea General de la UICN (San José, 1988) define una AMP como "cualquier área intermareal o submareal, junto con las aguas que la bañan y la flora y fauna asociadas, y sus rasgos históricos y culturales, que ha sido designada por la legislación para proteger parcial o totalmente el medio que alberga". Una AMP tipo reserva, parque o paisaje marino es considerada mundialmente como la principal herramienta para la gestión y conservación marina, son laboratorios vivientes para la enseñanza, educación, esparcimiento, diversión y atractivo turístico. Funcionalmente son verdaderos hábitats marinos esenciales, que a modo de albergues naturales ofrecen, temporal o permanentemente, la protección, descanso, reproducción, nacimiento y crecimiento de tortugas, peces, moluscos, crustáceos y mamíferos marinos, entre otros. Por su condición de área protegida se han convertido en centros de vida, capaces de producir, concentrar y exportar más vida. Decenas de publicaciones sobre AMP de regiones tropicales y templadas coinciden en que estas áreas resultan ser polos vivientes en donde los peces, crustáceos y moluscos de importancia comercial son más abundantes, más grandes y tienen mayores posibilidades de reproducirse que sus congéneres de pesquerías circundantes. Efecto vivero. Evidentemente, hay un efecto vivero y regenerador de los recursos que viven en las AMP; sin embargo, ¿cómo podemos hacer un aprovechamiento sostenible?, ¿cuál sistema de administración debemos seguir? Mantenemos el régimen Non-Take y obviamos el entorno y realidad social (los pescadores y sus familias), prohibiendo toda actividad extractiva y solo permitimos la investigación científica, el ecoturismo y educación ambiental, o apostamos por un ordenamiento o zonificación marino-costero que permita la explotación de ciertas zonas con la protección de otras. Sin estas zonas productoras de energía, a corto plazo la solución de abrir las AMP puede generar un efecto adverso mayor ya que la fortaleza de estos ambientes no radica en la cantidad de recursos que retiene, subyace en la capacidad de hacer fluir vida, en forma de huevos, larvas, alevines, juveniles y adultos jóvenes, hacia las zonas donde si se permite la captura. La tarea es analizar la posibilidad de conformación de modelos de gestión marina tipo áreas de manejo de uso múltiple (AMUM), estrategias de comanejo o manejo participativo que permiten de forma legal, técnica y organizada la satisfacción de necesidades económicas, sociales y de conservación. Toma de decisiones. Hemos llegado al punto en que la demanda de recursos pesqueros, producto del crecimiento poblacional, no se cubre con la extracción que se hace en los tradicionales hitos de pesca. Ya que el país necesita más alimento y debemos proveerlo de él, se abre una encrucijada ambiental, con un acertijo de por medio: ¿como compatibilizar las necesidades del hombre con los recursos marinos? Abrir o no abrir las AMP a la pesca es una gran responsabilidad: estamos decidiendo sobre el acceso a recursos y ambientes poco conocidos que requieren una previa evaluación. Cada AMP tiene particularidades ecológicas que impiden soluciones receta; por ello los controles de pesca y las formas de gestión, administración o manejo deben ser consecuencia de un proceso democrático concertado que reúna, escuche y considere la opinión multisectorial. Las extensiones marinas son una oportunidad para que el país vuelva al mar y no seguir de espaldas a la costa y para que hagamos de este desafío una excelente oportunidad para desarrollar un modelo que combine el uso con el disfrute de estos oasis de vida marina.
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