|
|
|||||
|
|
Elecciones regionales juzgan labor de Blair Londres. AFP. El primer ministro británico, Tony Blair, está preparado para una severa derrota en las elecciones locales de ayer, que se transformaron en un referéndum sobre su gobierno y cuyos resultados aún no se conocen. La única incertidumbre es el alcance del castigo que le impondrán los electores a Blair.
Unos 23 millones de británicos fueron llamados a las urnas en menos de la mitad de los 338 municipios de Inglaterra para renovar a una cuarta parte de los 19.579 representantes locales. La principal batalla tuvo lugar en Londres, donde se votan los consejos de sus 32 distritos y donde los Laboristas podrían perder nueve distritos de la capital. Blair trató de aparentar calma al votar ayer en la mañana en un centro de votación cerca de su residencia, en Downing Street. Una candidata conservadora le preguntó si votó por ella y él respondió sonriendo: "No creo". El Primer Ministro sabe que los resultados de esta consulta serán claves para el futuro de su gobierno y determinarán la amplitud de los cambios en su gabinete, esperados para los próximos días. Pero además, una derrota laborista mayor como la esperada por los expertos aumentaría las presiones sobre Blair para fijar la fecha en que dejará poder. Según comentaristas políticos, esto sucedería si el laborismo pierde más de 300 representantes locales, de los 1.767 puestos que le toca defender en estos comicios. Esperanzas. Aunque el partido en el poder suele obtener malos resultados en los comicios locales, el laborismo quiere creer que sus resultados no serán peores que los que obtuvo en el 2004. En esa ocasión perdió 150 escaños y quedó en tercer lugar, con 26 por ciento de votos, por detrás de la derecha conservadora y los liberales-demócratas. No obstante, los sondeos de opinión indican que el partido de Blair está entre dos y nueve puntos por debajo de los conservadores y podría sufrir su peor derrota desde 1968, obligando a amplios cambios en las cabezas del gobierno. De todos los miembros del gobierno de Blair que están contando sus días para dimitir, el más vulnerable es sin duda el ministro del Interior, Charles Clarke. Su renuncia fue solicitada la semana pasada por los conservadores, principal partido de oposición, cuando Clarke admitió que más de 1.000 delincuentes y criminales extranjeros no fueron expulsados del país tras ser condenados. Se desconoce el paradero de la mayoría y cinco han cometido nuevos crímenes.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |