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Una esperanza Eladio Jara Jiménez Para nadie es un secreto la deficiencia administrativa del Gobierno en los últimos años: deudas, burocracia, irresponsabilidad, alcahuetería, paseos con fondos públicos, duplicación de funciones, entrabamiento administrativo, corruptelas... No todo es culpa de los mandatarios, también hay leyes vigentes que son una calamidad, pues obligan al administrador a ser ineficiente. La instalación del nuevo Gobierno genera una esperanza. Han quedado atrás para la historia las figuras de Figueres Ferrer y Calderón Guardia, cada uno con la imagen de su conducta en el momento en que gobernaron. Oposición constructiva. Hace muchos años que no se observaba un gesto como el de Otón Solís, candidato... (iba a decir perdedor), pero Otón Solís no es un perdedor, sino un triunfador; ni él mismo creía que fuera a sacar tantos votos, casi tantos como para triunfar. Esto lo compromete a tomar el liderazgo de la oposición, una oposición constructiva y no politiquera. Solís felicita a Óscar Arias y le ofrece su colaboración para realizar los proyectos que se necesiten para sacar adelante al país. Arias le propone que trabajen juntos para consolidar los proyectos de mejoramiento. Solís le propone a Arias reducir el número de asesores de los diputados, controlar el gasto telefónico, reducir los viajes de funcionarios públicos, limitar la campaña electoral a tres meses y reducir sus gastos, encargar al CNP comprar a los agricultores nacionales todos lo productos que se necesiten para la alimentación de hospitales, cárceles y comedores escolares, quitar las presidencias ejecutivas, nombrar los directores de las instituciones autónomas por concurso de antecedentes y eliminar la Ley 4-3. Deseo popular. Don Óscar: acepte esas proposiciones, acéptelas y su gobierno se encumbrará. La gente está deseando que alguien haga ese tipo de reformas. Revise la Ley del Servicio Civil que se presta para alcahueterías, revise la Ley de Pensiones, revise el rendimiento de los ministerios y entidades autónomas, es posible que se puedan reducir o eliminar algunas cuyo rendimiento no es satisfactorio. Después de esto, un nuevo plan fiscal tendría más aceptación. Está comenzando una nueva era en Costa Rica, con nuevos liderazgos y nuevas ideas. Los votantes de hoy en su mayoría no vivieron las tragedias de la guerra civil de 1948 y deben comprometerse a sacar este país del subdesarrollo. Para eso hacen falta: unión, buena voluntad, sacrificio y honradez. Se acabó la pelea; ahora vamos a trabajar juntos por la paz y el progreso de nuestra patria.
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