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Al Grano Édgar Espinoza edgarespinoza@costarricense.cr Los ticos tenemos fama de lentos. Y de muy lentos. No lo digo yo: lo dicen extranjeros que viven aquí o nos visitan. Hablamos lento, miramos lento, caminamos lento, reaccionamos lento. Vamos siempre a uno por hora. La llevamos suave. Y tienen razón. Infinidad de casos ilustran esa manera de ser nuestra. Manejando, por ejemplo. El tico espera siempre que el semáforo se le ponga en verde para, apenas, meter "primera". Y ahora, hablando por celular mientras conduce, se "enclocha" peor. No en balde las instituciones públicas están hechas también a su imagen y semejanza: los "peajes", instalados donde la velocidad es reina, son santuarios de lentitud. Y Migración, y el Seguro Social, y el MOPT, y... Óscar Arias, nuestro próximo presidente, es lentazo. Véanlo. Se mueve en cámara lenta. "Sabo", del Saprissa, también, tanto así que cuando con la bola, solito, encara al portero, este siempre le adivina la jugada. Nuestras misas son tediosamente lentas en contraste con su jefe, Dios, quien se despachó esta carajada, o sea, el mundo, en seis días. El andar sensual de nuestras modelos en la pasarela es igual de lento. de divinamente lento. No es que ser lento sea malo. Lo malo es no admitirlo, como cuando en las autopistas el tico-ticón se niega a circular por el carril de "tránsito lento" así vaya en un "perolito" hasta la perica de bloques de concreto. En cambio, justo para lo que debería tomarse su tiempo, su buen tiempo, es eyaculador precoz. Siempre me había preguntado por la causa de esa flema aletargada del tico. ¿La humedad? ¿El exceso de arroz y frijoles con tortilla y macarrones? Ya la averigüé: insuficiencia de magnesio en su organismo, que lo vuelve apático, débil y sin buenos reflejos. Al principio no podía creerlo, pero en cuanto supe que la falta de ese suplemento energético le produce, además, irritabilidad e inestabilidad emocional, ya no tuve la menor duda. La solución no puede ser más exquisita: una buena jarra de cerveza con "boquitas" de flor de itabo. O bien, chocolate con leche, legumbres, cereales integrales... Sin embargo, como el cultivo con químicos de esos alimentos, y no con boñiga, como antes, les "lava" el magnesio, no queda más que ingerirlo en tabletas. Que es lo que, con cierto éxito, estoy haciendo. ¡Ya me siento más veloz! Por lo menos para correr al baño, pues otra propiedad de ese mineral es, si se nos va la mano, combatir militarmente el estreñimiento. Pero, bueno. por algo tenía que empezar mi rapidez.
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