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Sala de Redacción Joven costarricense reúne a exmandatarios en iniciativa de paz Por Jorge Covarrubias 10:23 AM hora local Nueva York (AP). Varios expresidentes, cancilleres, ministros y negociadores de paz se reunieron en España para revitalizar el proceso de reconciliación en Centroamérica y presentarlo como modelo para el mundo. Pero esta vez la iniciativa no partió de gobiernos ni personalidades sino de un emprendedor estudiante costarricense de 22 años. Mauricio Artiñano, que estudia relaciones internacionales en la Universidad de Tufts en Boston, fue el promotor de la gestión que comenzó como una iniciativa individual y fue conquistando adherentes hasta movilizar a los ex mandatarios. Y ahora este proceso podría añadir un capítulo más a dos reuniones históricas que llevaron la paz a Centroamérica para culminar en una posible Esquipulas III. Esquipulas es una ciudad de Guatemala donde se firmaron sendos acuerdos de paz en 1985 y 1987, conocidos como Esquipulas I y II, que pusieron fin a las cruentas guerras que durante mucho tiempo desangraron a Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Pero el cese de las hostilidades ha puesto de manifiesto otros problemas crónicos de la región y por eso la iniciativa del joven estudiante encontró eco entre los ex mandatarios que se reunieron a principios de marzo en Toledo. A pesar del éxito del proceso de paz en ponerles fin a las guerras civiles, todavía no se ha establecido una paz firme y duradera en Centroamérica, dijo Artiñano en una entrevista con la AP. El nivel de pobreza, las desigualdades tan dramáticas, el ambiente de inseguridad y la desilusión de la gente me hicieron darme cuenta del largo camino que todavía le falta a la región para obtener la paz. El desafío fue aceptado por los ex presidentes Vinicio Cerezo Arévalo (Guatemala) y José María Figueres (Costa Rica), y el ex jefe de gobierno español Felipe González, además de los ex cancilleres Rodrigo Madrigal Nieto (Costa Rica), Augusto Ramírez Ocampo (Colombia) y Shlomo Ben Ami (Israel). Durante tres días sesionaron en una reunión auspiciada por el Centro Internacional de Toledo para la Paz junto con varias otras figuras relevantes como Antonio Lacayo, ex ministro de la presidencia en Nicaragua; el general Julio Balconi, ex ministro de defensa de Guatemala, y el general Joaquín Cuadra Lacayo, ex comandante general del ejército de Nicaragua. También participaron negociadores de los procesos de paz como Beatrice Rangel (Venezuela), Héctor Rosada y Manuel Conde (Guatemala) y Oscar Santamaría (El Salvador). Artiñano, que aun antes de la reunión había sido proclamado por el diario estadounidense USA Today como uno de los 20 universitarios más destacados en Estados Unidos, dijo a la AP que la idea de organizar el encuentro se originó en una conversación que tuvo hace dos años con Timothy Phillips, cofundador y copresidente de una organización no gubernamental (ONG) llamada Project on Justice in Times of Transition, que en ese entonces colaboraba con el Institute for Global Leadership de la Universidad de Tufts. Luego de conversar por un largo rato sobre la situación actual en Centroamérica, nos pusimos a hablar sobre el hecho de que la comunidad internacional en gran parte no solamente se ha olvidado de la situación actual de la región sino también de la experiencia tan exitosa del proceso de paz centroamericano, agregó, a pesar del gran potencial que hay de extraer lecciones de este proceso histórico tan importante. Fue así como comenzamos a desarrollar una propuesta para reunir a los principales actores en los procesos de paz en Centroamérica para discutir los triunfos y los fracasos del proceso de paz, y sobre esta discusión proponer algunas lecciones que la experiencia centroamericana podría darles a otras regiones que viven actualmente procesos de construcción de la paz, agregó. El incansable Artiñano no es ajeno a los conflictos que desangran otras partes del mundo. En enero visitó Ruanda con un grupo de jóvenes estadounidenses para un intercambio con estudiantes ruandeses por medio de la organización Global Youth Connect. El objetivo de ese viaje, dijo, era conocer íntimamente el proceso de reconciliación y reconstrucción de Ruanda luego del genocidio de 1994 y trabajar con los jóvenes ruandeses en varios talleres sobre derechos humanos. También trabajé como voluntario en una organización de apoyo para las viudas del genocidio, asistí a un juicio gacaca _los procedimientos comunales de reconciliación a nivel comunitario_ y pasé una noche en la República Democrática del Congo, actualmente en medio de una guerra civil, recordó el joven universitario. Las iniciativas de Artiñano han impresionado a sus profesores. Sherman Teichman, que dirige el Instituto de Tufts para Liderazgo Global, considera que Mauricio es una fuerza intelectual ya madura: brillante, sensible, perspicaz, ético, decidido y un pensador original. Realmente es un líder. Y Consuelo Cruz, profesora adjunta de ciencias políticas en Tufts y asesora del joven estudiante, comentó que es un ciudadano ejemplar del mundo para quien la humanidad es una vasta hermandad; experimenta el dolor ajeno como una afrenta a la propia dignidad. A juicio de Artiñano, el fruto principal del encuentro de Toledo fue que todos los participantes que reunimos se comprometieron a continuar discutiendo, compartiendo y trabajando juntos para formar un grupo de trabajo a fin de pensar y abogar por posibles soluciones para los diferentes problemas políticos, económicos y sociales que vive actualmente Centroamérica. Creemos en la posibilidad de que este proceso de diálogo y reevaluación de paz centroamericano también apunte el camino para un tipo de plan o compromiso regional hacia la revitalización del proceso de paz todavía no completado en Centroamérica, posiblemente bajo el marco de unos Acuerdos de Esquipulas III, agregó. Costa Rica no sufrió las mismas conmociones que Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, y por eso le preguntamos si la iniciativa fue un gesto de solidaridad de un costarricense con otros países hermanos menos afortunados. Los ticos tenemos fama en Centroamérica de ser prepotentes, arrogantes, y de no tenerles respeto ni aprecio a nuestros hermanos y hermanas centroamericanos, respondió Artiñano. Yo nunca he sido víctima de este tipo de sentimientos, pero tampoco había tenido muchas oportunidades para realmente compartir con otros centroamericanos o visitar nuestros países vecinos. Después de hacerlo y pasar algún tiempo en aquellos cuatro países, dijo que durante todo el proceso le di énfasis al hecho de que más que hacer este proyecto como tico lo estaba haciendo como centroamericano, y creo que este mensaje fue importante para los diferentes participantes. Creo que el hecho de que yo fuese joven también fue importante porque en cierto modo las diferentes personas que entrevisté me vieron como una representación del futuro de la región, y también de su presente, concluyó.
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