|
|
|||||
|
|
Portazo al filibustero Víctor Hugo Murillo S. vhmurillo@nacion.com La Batalla de Santa Rosa, cuyos 150 años conmemoramos ayer, tiene un profundo significado histórico que, me temo, la gran mayoría de los costarricenses todavía no alcanzamos a comprender. Esta inquietud va aunada a la forma cómo se nos ha enseñado en relación con la Campaña Nacional de 1856-1857. A menos que muy recientemente (hablo de los últimos 10 años) se haya variado el enfoque, la historia de la lucha contra William Walker y su gavilla se ha limitado a una ligerísima reseña de dos hechos aislados: los combates en la hacienda Santa Rosa y en las calles de Rivas. Punto. Tanto así que es muy probable que si se pregunta a la gente qué ocurrió después del 11 de abril de 1856 y, sobre todo, por qué la cruzada contra los filibusteros también se extendió a 1857, casi nadie sepa responder. Es decir, existe un gran vacío de conocimiento -y conciencia- sobre la importancia estratégica de la ofensiva por arrebatar a Walker el control de la Vía del Tránsito (río San Juan-lago de Nicaragua). La trascendencia de la Campaña Nacional no puede entenderse en toda su dimensión en el tanto no la veamos como un proceso histórico en el que estuvieron en juego, ni más ni menos, que la defensa de la libertad y la independencia de Centroamérica; que si esta emancipación no hubo que pelearla con las armas en 1821, 35 años después sí se tuvo que derramar sangre e incurrir en sacrificios económicos muy onerosos para frustrar los planes esclavistas de aquel. En este contexto, la Batalla de Santa Rosa tiene un significado muy especial pues representó una victoria fulminante frente a un enemigo que posiblemente menospreció a los costarricenses ("grasientos"). Envió un mensaje inequívoco a los invasores sobre la disposición de lucha de los ticos. Fue la única vez que pudieron ingresar a territorio nacional, del cual salieron muy maltrechos. Desde ese momento, Walker tuvo claro que enfrente tenía a dirigentes muy conscientes de lo que implicaba su presencia en Nicaragua y a un pueblo que había logrado comprender esta situación y el por qué valía le pena dejar atrás familias, bienes y pueblos. Y esto es lo que nosotros, 150 años después, debemos valorar en toda su extensión y no reducir la conmemoración a meros desfiles, donde a veces lo que más se debate es el largo de la falda de las jóvenes.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |