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Asaltante aparece muerto tras fallido ataque a finquero Un grupo armado intentó asaltar a un finquero que había vendido una fincaPresumen que los propios cómplices lo mataron, pero se ignora el motivo José Gatgens Corresponsal@nacion.com Ticabán de Pococí. Un delincuente que, junto a otros dos, participó en un fallido asalto a un finquero en la noche del viernes, apareció muerto ayer en la madrugada a la orilla de un camino. El intento de asalto se produjo cuando los maleantes se enteraron de que Zacarías Aguilar Garro había vendido la finca en la que vive y supusieron que tenía el dinero en la casa. La policía presume que los culpables del homicidio son dos cómplices del fallecido, pero no se tienen claros los motivos. El muerto es de apellido Salazar, de 30 años. Algunos vecinos dijeron que era vecino del poblado de Ticabán, 45 kilómetros al noroeste de la ciudad de Guápiles. El cuerpo de Salazar, con un balazo en la cabeza, fue encontrado a las 4:30 a. m. por el hijo mayor del finquero, quien prefirió que su identidad no se revelara. Balacera El ataque a la casa del agricultor se produjo a las 6:30 p. m. del viernes. La casa está ubicada en un potrero en el caserío Primavera Dos de Ticabán. Para llegar hasta la vivienda hay que dejar la calle principal y meterse unos 50 metros por un camino de tierra. Tres hombres armados irrumpieron en el corredor cuando Aguilar descansaba en una silla. Cuando se acercaron al finquero, uno de los maleantes le disparó en una pierna y le exigió la entrega del dinero. Ante el ruido, el hijo menor del finquero, Vianney Aguilar Porras, salió de la casa, pero recibió un impacto de bala en un hombro y otro en un pie.
Los asaltantes siguieron pegando gritos y exigiendo la entrega del dinero, pero el finquero les indicó de manera reiterada que no lo tenía. Fue entonces cuando el hijo mayor de Aguilar (de identidad reservada) salió de la casa para ayudar a su padre. Los delincuentes creyeron que estaba armado y se replegaron. Indefensos porque no tenían armas, el finquero y sus dos hijos decidieron encerrarse en la vivienda. Los tres estaban impedidos de avisar a la policía porque no contaban con teléfono. Durante más de ocho horas, el finquero y el hijo heridos soportaron los dolores por los balazos. Cuando amaneció y escucharon el paso cercano de lugareños, el hijo mayor decidió salir a pedir ayuda. Caminó 50 metros de la casa y se encontró con el cadáver de uno de los ladrones tirado en el camino y con una bala en la cabeza.
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