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Cuando el valor de competir está en el corazón Hanzel Rodríguez, con parálisis cerebral parcial, destacó en la pista del NacionalJoven corre contra los más rápidos del país porque quiere mejorar sus tiempos José Luis Rodríguez C. jorodriguez@nacion.com Que termine a casi 15 segundos del primer lugar no es un problema para Hanzel Rodríguez, quien reconoce que en su vida muchas cosas han sido cuesta arriba. Ayer, durante la prueba de 200 metros lisos del torneo abierto de atletismo, organizado por la federación del ramo, Rodríguez disfrutó tanto su último lugar, con 35 segundos y 39 centésimas, como Jorge Jiménez saboreó su victoria, con 21:90.
Y es que Hanzel, quien sufre de parálisis cerebral parcial, no tuvo ningún complejo a la hora de competir ante algunos de los hombres más rápidos del país. "Vengo acá porque me ayuda a superarme y mejorar mis tiempos", dijo Rodríguez poco después de pasar la línea de meta.
Aparte de correr en los 200 m, Hanzel es especialista en 400, 800 y 1.500 m lisos. Según comentó, en el atletismo ha encontrado el lugar donde puede crecer física, mental y espiritualmente. Aunque sabe que en las olimpiadas especiales, donde el pasado mes de diciembre ganó una medalla de oro (400 m) y otra de plata (200 m), al atleta le gusta enfrentarse con oponentes que reten su empeño. "Hoy (ayer) me siento muy satisfecho por lo que hice. Esta semana todo me ha salido bien y aunque sé que ellos son más rápidos, termino porque no me gusta dejar las cosas a medio palo", indicó. A sus 15 años Hanzel sufre de parálisis cerebral desde niño debido a una enfermedad que tuvo. Sin hacer caso de sus limitaciones, el joven cursa noveno año en el Liceo de Alajuelita, y no le va mal. Al igual que en la pista, dentro de las aulas quiere ser tratado como uno más, así que recibe la misma materia que todo el resto. La única consideración hacia Hanzel es que a la hora de hacer exámenes no utiliza lápiz porque padece de problemas en las manos. "A veces saco noventas, setentas y notas más bajas, pero voy bien. Mi meta es entrar a la universidad y convertirme en técnico de computación". La fortaleza que ostenta Hanzel en su voz se quebranta cuando habla de su padre, que no vive con él. "Un día nos abandonó. Ahora solo tengo el apoyo de mi mamá (Libia), mi hermana (Zulma) y de toda la gente que me quiere". Excepcional. Orgullosa de ver a su pupilo correr, Miriam Rodríguez, la entrenadora, dijo que el atleta está en un proceso de desarrollo. "Hace dos años, cuando empezó a entrenarse conmigo, corría agachado y ahora usted ve que el va más recto. Estoy muy orgullosa por su esfuerzo y determinación en cada prueba", comentó emocionada. Este año -agregó- la meta es que Hanzel sea escogido entre los que hagan pruebas fuera del país.
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