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Voluntarios dan una manita de pintura al Señoritas Más de 150 personas llegaron ayer a pintar las fachadas del colegioSe utilizaron unos 200 galones de pintura, rodillos, brochas y andamios Doriam Díaz ddiaz@nacion.com Con brochas, rodillos y 200 galones de pintura, más de 150 voluntarios se pusieron ayer manos a la obra y pintaron las fachadas de los dos edificios patrimoniales que componen la planta física del josefino Colegio de Señoritas. Unos 50 estudiantes de ese colegio, 18 profesores, unos 80 voluntarios de la Asociación Nueva Acrópolis y 20 miembros de la Asociación Costarricense de Maestros de Obra devolvieron el color a las paredes exteriores de la antigua escuela Vitalia Madrigal y al edificio original del Colegio de Señoritas. Durante años, las fachadas de ese centro de estudios estuvieron llenas de manchas negras de hollín -productos del alto tránsito vehicular-, una infinidad de grafitis, repellos desprendidos y mucha suciedad. Con el apoyo de la organización de comunicación Fuera de Serie, el Señoritas comenzó en febrero una campaña de limpieza para rescatar la belleza externa de sus edificaciones patrimoniales. Amarillo y grises verdosos. La antigua escuela Vitalia Madrigal, el edificio más afectado por la contaminación y los grafitis, fue pintado con dos tonos grises verdosos, proporcionados por Pinturas Sur, empresa que donó toda la pintura.
Según Luis Diego Araya, de Fuera de Serie, se escogieron estos colores para evitar que se ensucien mucho con la contaminación. El diseñador Alejandro Céspedes, uno de los voluntarios de Nueva Acrópolis, se encargó de "devolverle la vida" al escudo de armas de la fachada norte, así como a las decoraciones con motivos de música, literatura y otras artes. "Es un honor pintar un símbolo que tiene casi 100 años. Lo que haremos es ponerle colores fuertes, así como luces y sombras", expresó ese diseñador. En medio de mucho trabajo y un gran vacilón, las estudiantes del Colegio de Señoritas cubrieron de color las paredes y su propia ropa. "Nuestro interés es ayudar al colegio, que se veía muy mal. Queremos que se vea bonito", dijo Maureen Chacón, de 14 años. Proyección social. Ciertas paredes del edificio original del Colegio de Señoritas (el de dos pisos) se pintaron de color amarillo. Debido a que la fachada sur de este inmueble era la más difícil de recuperar, los experimentados maestros de obra se encargaron de renovarla. "La voluntad es lo que nos sobra. Uno viene porque hay que colaborar con lo que es nuestro", dijo Fidel Contreras, de 56 años. "Para los maestros de obra es difícil estar aquí porque todos ellos trabajan los sábados y desarrollan muchos proyectos; sin embargo, se interesaron porque esto es proyección social", explicó Gerardo Flores, vicepresidente de la Asociación Costarricense de Maestros de Obra. Todos estaban emocionados por ver el Colegio de Señoritas con la cara remozada. "Un sueño se puede hacer realidad gracias al trabajo en equipo", dijo su directora, Lisbeth Herrera.
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