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Cuatro años decisivos Carta al excandidato presidencial del Partido Acción Ciudadana, Ottón Solís FallasÓscar Arias Sánchez Presidente electo Estimado Ottón: Empiezo por agradecerte tu amable y patriótico gesto de felicitarme como presi- dente electo, así como tus buenos deseos de cara a la próxima administración. Por conocerte desde hace ya muchos años, sé que se trata de manifestaciones sinceras, que realmente aprecio. Estoy seguro de que también las aprecia nuestro pueblo, muy urgido de que dejemos atrás las confrontaciones inevitables de una campaña electoral y empecemos, más bien, a trabajar juntos por el beneficio del país. He leído con mucho interés tu carta fechada el pasado 3 de marzo de 2006. Es un texto lleno de contribuciones interesantes y valiosas y constituye un favorable punto de partida para nuestras conversaciones. Me complace, en particular, tu apoyo explícito para resolver algunos problemas acuciantes de nuestro país, como la falta de recursos para mejorar el sistema educativo público, la inversión en ciencia y tecnología y la infraestructura nacional. Pero eso no es lo único. Me llena de alegría que ambos pongamos en el centro de la acción de la futura administración el combate a la pobreza. Reducir los vergonzosos niveles actuales de pobreza en, al menos, un punto porcentual por año será la prioridad absoluta de la Administración 2006-2010. El logro de este objetivo requiere un gran esfuerzo nacional, en el que tu partido, desde todos los espacios que ha ganado, tiene mucho que aportar. Comparto también tu urgencia por propiciar un diálogo fecundo y permanente con todos los sectores, sin exclusiones de ningún tipo y con respeto pleno e incondicional a las vías institucionales. Tengo la intención de que en la futura administración el diálogo entre sectores deje de ser noticia para convertirse, más bien, en el procedimiento habitual para la toma de decisiones políticas, como corresponde en una democracia madura. Preocupaciones. Del mismo modo, me identifico con muchas de tus preocupaciones en torno al control del gasto público, las reformas electorales, el replanteamiento de algunos modelos de gestión en el Estado costarricense y la reducción de ciertas erogaciones estatales. Sobre este último punto, he manifestado la intención del Partido Liberación Nacional de reducir significativamente el número de asesores de su futura fracción legislativa y de renunciar a una parte importante del subsidio estatal al que tiene derecho. Cabe decir que algunos de los aspectos mencionados en tu carta están explícitamente tratados en el programa de gobierno que presenté ante los costarricenses, un documento que respetaré escrupulosamente y del que no me apartaré salvo en circunstancias excepciona- les. Como bien lo has dicho desde hace muchos años, el cumplimiento del programa de gobierno es un compromiso sagrado frente a los costarricenses. En cuanto al Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y los Estados Unidos, un proyecto en torno al cual vos y yo hemos tenido diferencias importantes, te manifiesto lo que ya hice ver públicamente. Aunque tengo serias dudas sobre su viabilidad, respeto profundamente tu posición de querer renegociar con los Estados Unidos algunos aspectos del Tratado, previamente a su ratificación por Costa Rica. Por ello, desde ya pongo a tu disposición a los dos vicepresidentes electos de la República, la Lic. Laura Chinchilla y el Dr. Kevin Casas, para que te acompañen, a la mayor brevedad, a Washington D.C., con el fin de explorar, con las autoridades estadounidenses, esa posibilidad. En caso de que estés de acuerdo, me encantaría invitar a nuestro común y querido amigo, John Biehl, para que sea testigo de esas conversaciones. Agenda rica y compleja. Como resulta evidente, la agenda que tu carta ha planteado es rica y compleja. A esta agenda se suma otra gran cantidad de aspectos no considerados en ella, pero igualmente relevantes, que van desde acciones en política ambiental hasta iniciativas en materia de política exterior. Siendo así, te propongo que nos reunamos personalmente en fecha próxima para conversar sobre estas propuestas en detalle -como difícilmente lo permite una carta- y, eventualmente, enriquecer la agenda común con nuevas coincidencias. Los próximos cuatro años serán decisivos para Costa Rica. El país requiere que empecemos a trabajar lo antes posible para forjar los grandes acuerdos nacionales que nos pueden abrir un sendero hacia el futuro. Ello requiere que los líderes políticos renunciemos a la intolerancia, las falsas vanidades y las poses políticas sin mayor contenido. El pueblo espera resultados tangibles de la gestión pública y nos juzgará por nuestra capacidad para obtenerlos. Estoy convencido de que, por ser ya una fuerza política consolidada, el Partido Acción Ciudadana se comportará con la madurez, la responsabilidad y la urgencia que demandan los tiempos. Iniciemos cuanto antes la larga conversación que nos espera.
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