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Educación sexual clara Armando Mayorga amayorga@nacion.com Costa Rica, otra vez, queda al desnudo: el lunes, un reportaje del prestigioso diario londinense The Financial Times ilustró con "Pamela", de 16 años, el problema de la prostitución infantil. Ella trabaja cerca de la antigua estación de trenes al Pacífico, donde se ofrece por ¢10.000. El reportaje desnuda al país porque dice una gran verdad: hay esfuerzos del Gobierno para atacar a los pederastas, pero son muy débiles pues es mínimo el presupuesto asignado a las entidades que deben afrontarlos. Esa es una cara del problema. La otra es por qué "Pamela" es prostituta. De seguro, porque la madre y el padre ni siquiera tuvieron educación sexual, son ignorantes, y por placer animal traen hijos al mundo sin tener el dinero para darles una buena vida y garantizarles el futuro. El reportaje no habla de esa falta de educación sexual, la cual los gobiernos han dejado de lado por temor a enfrentarse con la Iglesia Católica. Esta se resiste a que los adolescentes sepan claramente cómo usar un condón, no solo para evitar hijos, sino enfermedades. Por culpa de los curas, la educación sexual sigue resolviéndose en los pasillos del colegio y no en el aula, igual que hace 50 ó más años. Óscar Arias, Ottón Solís, Otto Guevara y otros candidatos reconocieron que quienes primero les hablaron de sexo fueron los compañeros del colegio, e incluso las compañeras con las que cogían café, como sinceramente declaró Solís. Los años pasan y nada cambia. Hoy, la educación sexual es timorata. La iniciativa de educar abiertamente está censurada por la influencia religiosa. Por eso, las cifras son alarmantes: 28% de los adolescentes se enferma de sífilis cada año; solo 32% usa anticonceptivo en su primera relación sexual; mientras, disminuye la edad en la cual se inician en el sexo. Hay más: el 20% de nacimientos se da en menores de 18 años, y el 6% en niñas de menos de 15. Dejar que nuestros adolescentes sigan teniendo un vacío en educación sexual, o permitir que algunos adultos sigan tirando a la calle a las "Pamelas" que no pueden mantener, es cruel. Es de esperar que el nuevo gobierno, encabezado por un hombre que no tuvo buena educación sexual en el aula, aspire a cambiar la ignorancia de los jóvenes. Es necesario discutir y decidir ya si se quiere que los curas sigan siendo parte de la discusión, o si se los aparta para hablar, ya, claramente de sexo en escuelas y colegios.
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